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"Me habría gustado tener tres hermanas y hablar en
lengua Yiddish con ellas, hablar una lengua que no pudieran entender
mis padres".
Enrique Vila-Matas
Amigo M gracias por tu mensaje, es muy reconfortante saber que nuestra
propuesta ha tenido un poco de eco en el abismo de la Red.
En tu mensaje nos pides un poco de orientación para la
creación de un cineclub. Tu pregunta ha desatado en
nosotros muchas más preguntas. ¿Para qué hacemos
un cine club como pulpmovies?, ¿Cómo lo hacemos?,
¿Por qué no hacemos ciclos temáticos ni cine
foros?, ¿Por qué no publicamos sinopsis de las
películas?, ¿Cómo hacemos una reseña de una
película?, ¿Cómo conseguimos las
películas?, ¿Cómo organizamos un ciclo de
pulpmovies y por qué (diablos) el cine se nos convierte en un
asunto personal?
No por el hecho de ser los coordinadores de este cineclub tenemos todas
esas respuestas claras, es más, algunas de esas preguntas nos
asaltan en la mitad de la noche como una pesadilla, muchas de ellas
llevan pendientes varios años y a la mayoría sólo
tenemos respuestas temporales, aproximaciones parciales.
Va nuestra respuesta en agradecimiento a tu carta y como un ejercicio
de exorcismo personal autocineclubista. Queremos aclararte que
esta pequeña guía no pretende tener una validez general o
universal, no presentará afirmaciones categóricas ni
contendrá máximas irrefutables. Y no pretende ser un
manual de instrucciones porque hay cosas como manejar un avión,
hacer el amor o hacer un cineclub que solo se aprenden en la
práctica. En todo caso no nos hacemos responsables de los
resultados de su posible utilización aunque ofrecemos nuestra
propia consternación a quien pueda requerirla
Paso 1. Algo pequeño pero de calidad
De todas formas lo más importante ya lo tienes y es la
idea que mencionas en tu carta de formar "algo pequeño
pero de calidad" y que hacer un cineclub es "una buena manera de estar
en lo que me gusta".
Fundamentalmente nuestro cineclub es un grupo de amigos muy aficionados
al cine, a veces demasiado, y cuya necesidad de reunirse a ver
películas los llevó a presentarlas en
público. Esa decisión nos ha llevado luego a
meternos en un montón de actividades conexas pero no imaginadas
como hacer afiches, plegables, reseñas de películas,
traducciones, entrevistas, tomar fotos, hacer clips de Tv. , hacer una
página Web con una revista de cine, preparar un archivo de cine,
ir a festivales, etc.
Nuestro interés se ha centrado en lo que hemos denominado
pulpmovies, películas pulp. Qué en la última
actualización de nuestro diccionario personal quiere decir: cine
contemporáneo, de autor, independiente arriesgado y combativo.
Cine radical. Ese es el cine que queremos ver, presentar,
reseñar y quizá hacer
Paso 2. Los requerimientos técnicos
Un cine club se puede construir con dos personas, una sala con sillones
o cojines, un televisor y un VHS. El VHS puede ser reemplazado
según la ocasión por un DVD o incluso por un Betamax. Se
han visto casos en los que se utiliza solamente la pantalla LCD de una
cámara High-8 y un taco de material sin editar.
También se puede construir con dos personas y un computador con
reproductor de DVD. El DVD se puede reemplazar por un reproductor
de DIV-X y una línea de Internet de banda ancha.
Pero siempre al menos dos personas, el resto puede cambiar, el resto es
formato. Nos marginamos del dogmatismo del celuloide y nos
autodenominamos cineclub. Guardamos silencio, cerramos las
cortinas de la sala (de la casa) y damos <PLAY> con la
satisfacción de estar dando inicio a nuestra función de
cine.
Con Godard, esperamos el fin del cine con optimismo. Confiamos en
que el video digital de la mano de formatos como el mini-DV y el MPEG-4
serán los verdugos matemáticos de la gran maquinaria del
cine.
Hoy presentamos las películas en una sala de cine con un DVD o
un VHS conectado a un proyector de cristal líquido que proyecta
sobre una pantalla gigante (de una sala de cine). En
unos días que pasarán como minutos será un
portátil con conexión inalámbrica de alta
velocidad a La Red haciendo streaming de video en tiempo real. En
unos años que son días proyectaremos desde nuestro
servidor de Internet y los demás estarán repartidos por
la
sala planetaria en
cineclubes afiliados con salas de cine que descargan la peli desde la
red y a la sesión se podrá asistir desde computadores
portátiles o aparatos móviles de última
generación.
Lo más importante es que estén al menos esos dos,
ahí, unidos por el mismo aire de una sala. Lo importante es que haya
cine. Por eso decimos que somos un cineclub.
Paso 3. El otro.
Asumimos el cine como una experiencia fundamentalmente individual. La
película que avanza delante de nuestros ojos es un
diálogo íntimo, un susurro audiovisual. La imagen
que se proyecta y el sonido que se reproduce, sea como sea, son
sólo una pequeña parte de la película. El
resto es la forma como cada uno une esos pedazos de realidad que escupe
la pantalla con un pase directo a nuestro cerebro. Directo si
consideramos la presencia de células nerviosas en la retina.
Este proceso de construcción mental da origen a La
Película. Así como se unen los 24 fotogramas de cada
segundo o se funden los pixeles de cada frame para crear el movimiento,
se unen, dentro de uno mismo, los fragmentos de eso que pasa en la
imagen para dar lugar al cine. Esa reconstrucción no es
inmediata, a veces tarda horas, días, a veces años.
Incluso puede llegar a no ocurrir. Por eso ir a una sala de cine
y abrir los ojos hacia el frente no constituye el hecho de <<ver
cine>>.
Por eso no hacemos un cine foro al final de cada película,
incluso a riesgo de ser considerados un no-cineclub. Pero
¿Cómo hacerlo si todavía no hay película?
La única recomendación posible al salir de la peli es
tomarse un café o una cerveza o fumarse un porro, con un
pequeño grupos de amigos y hacer un poco de silencio.
Así la peli va cuajando dentro de uno mismo y la presencia del
otro, al lado mirando entre desconcertado y expectante, es la
única solidaridad posible para poder continuar el día.
Por eso se necesitan varios para ver una película y para hacer
un cineclub o citando a Samira Makhmalbaf "Así
que cualquiera que sea el estatus de las innovaciones
tecnológicas, la proyección privada, la producción
y la audición, esta urgencia colectiva continuará
garantizando la función social del cine como una forma de arte" [1]
Se trata entonces de algo tan básico que podemos decir que es
una condición social de la especie. A dos que caminan por
una calle oscura les puede pasar lo mismo que a uno que está
solo. Pero la certeza de la compañía disipa el
miedo. A los ladrones y a los fantasmas. Adentro en la sala, la
oscuridad anuncia que todo es posible. Esa tensión tiene
que disolverse en colectivo, así el cine suceda en cada uno,
así los otros no sean más que rostros anónimos,
pero ellos <<están ahí>>.
Esa forma de estar ahí es lo que diferencia a un cineclub de una
sala de cine cualquiera, aunque se trate de la misma
película. En el cineclub se genera una complicidad entre
esos anónimos acompañantes de la noche temporal de la
sala. Es una cita colectiva. Todos saben que algo puede pasar
allí. Algunos lo necesitan para poder pasar
(sinónimo de vivir) ese día o esa tarde. El
desafío del cineclub es crear esa atmósfera, hacer que
algo pase allí, no fallar, es algo delicado.
Paso 4. La programación.
La tarea más ardua de todo cineclub es encontrar las
películas. Aquí la única sugerencia posible
es utilizar la malicia indígena, todos los sentidos más
allá del quinto, el toque jodido y ciertas formas básicas
del instinto de supervivencia. En la práctica eso se
convierte en leer revistas de cine (Cahiers, Kineto, FilmMaker), mirar
quienes son los ganadores de ciertos festivales (Cannes, Berlín,
Toronto, Sundance, Festival de Cine Asiático de Barcelona, Yahoo
On-line Film Festival) aunque finalmente ciertos nombres sólo
aparecerán en algunas páginas especializadas en cine
bizarro y otras formas de cult movies.
Uno podría recomendar una página como Internet Movie Data
Base, pero eso sería como recomendar la guía
telefónica a alguien que busca amigos en una ciudad nueva.
Finalmente la única posibilidad es darse a la tarea de ir a
videotecas, videoclubs, visitar colecciones privadas, colecciones
públicas, institutos culturales, casas de amigos, videoclubs
porno, páginas de venta online de DVDs, páginas de
descarga online de DIV-X. En suma, lo que sea por conseguir
ciertas pelis. Como haría un junkie que se inyecta
películas. O como responde un miembro de pulpmovies en una
reciente entrevista [2]
- ¿Y cómo consiguen las películas?
- Esto tiene su ciencia. Baje por la Avenida Primero de Mayo hasta
la estación de Parque de Berrío luego baje por
Boyacá y cuando llegue a Cundinamarca doble a mano
izquierda. Ahí pida razón por el VideoClub El
Escorpión. Ahí está la mejor copia de Crash. Entre
otras cosas. También le puedo dar la dirección de un
video club en Sabaneta con buenas copias de Sonatine.
Conseguir la peli es como tener un botín en las manos,
una bomba de cine. Tener el taco de video de Gummo o el DVD de
Julien Donkey Boy, o una copia de King of New York, o de Close-up, o de
Time Code, o de Rosseta, o de cualquiera de esas monstruosidades
que cada año algún anómalo congénere logra
producir y que luego de quien sabe que fenómeno de coincidencias
aparece en nuestras manos.
El paso siguiente es hacer una programación. Las mejores
son aquellas en que la mayoría del público desconoce el
título y hasta el nombre del director.
Rosencrantz & Guildenstern are dead. Tom Stoppard. Inglaterra. 1990.
Tetsuo. Shinya Tsukamoto. Japón. 1988
I shot Andy Warhol. Mary Harron. EE.UU/ Inglaterra. 1996.
Rane. Srdjan Dragojevic. Serbia. 1998
La Promesse. Luc y Jean Pierre Dardenne. Bélgica/Francia. 1996
Red rose, white rose. (Hong meigui, bai meigui). Stanley Kwan. Hong
Kong. 1994.
De esta manera cuando aparece la programación en los afiches, la
gente, el público, los cómplices tienen que tomar una
decisión arriesgada, entrar a la sala a ver qué
pasa. Y entonces allí es donde opera la peli, el elemento
sorpresa, donde el cineclub tiene que mostrar sus garras y dejar sin
aire a los que optaron esa tarde por meterse a esa sala a ver esa
peli. El resto es cine y en la sala puede para cualquier
cosa. A veces hay proyecciones míticas, como un
doble de Gummo y Santa Sangre en donde la histeria se hace colectiva, o
un mes completo de clásicos pulp como Vive l'amour,
L'humanité y Pola X o un miniciclo con Tetsuo y Pink Flamingos.
Paso 5. Lo de los ciclos de cine.
Pulpmovies presenta Ciclo de películas en las que la
cámara está al menos el 80% del film a menos de 20
centímetros de la piel de los protagonistas
No hay ciclos, hay cine, hay películas. Como dice Jorge Serna en
su artículo Pulp Sin Ninguna Vergüenza [3]
"En la puerta del auditorio alguien duda. No identifica el
título: un, deux, trois, soleil. Entonces pregunta:
¿qué criterios utilizan para programar este ciclo? Otro
alguien, con cierta autoridad, habla de calidad, de mensaje. La
respuesta es más sencilla: pulp movies no programa ciclos. No
utiliza criterios. Por lo menos no definitivos. Yo podría hablar
de gustos, de poder de convicción, de contundencia, pero
preferimos hablar de cine multi, pluri (cultural, tecnológico o
sexual). Aunque debo reconocer que nuestros ojos generalmente apuntan,
como una brújula, a lo potencialmente marginal, a lo outsider:
cine independiente, underground, cine de autor en sus vertientes
más combativas. Antes que programadores o críticos somos
espectadores. Y reseñamos precisamente eso que
quisiéramos ver, sin importar el idioma, que, por supuesto, no
debería ser barrera, ya que el cine sigue siendo, por
definición, imagen en movimiento. Cine".
Con eso es suficiente. Lo otro sería obligar a las
películas a hablar de otra cosa. Por ejemplo de literatura
o de historia o del amor en alguna década pasada. Casos se
han visto y cada vez son más comunes. Como dice el
director colombiano Luis Ospina en una entrevista para pulpmovies. [4]
Luis Ospina: no no, yo comencé como a
desencantarme mucho de los cine clubes una vez me retiré de la
actividad del cine club y vi el rumbo que estaban cogiendo, que era un
reciclaje de las películas de cartelera o ciclos absurdos como
decir el cine y la mujer o el cine y el amor, y entonces dentro de eso
cabe de todo, cine y literatura, y una cosa que sí
insistíamos mucho cuando teníamos el cine club era que
había que tener un soporte escrito a las películas, un
más allá de la película, se entregaba un material
escrito y esto no estaba pasando en los cine clubes
Las películas que nos interesan no hablan de una
cosa. No hay una película sobre la venta de mulas
borrachas de los niños Kurdos en la frontera entre Irán e
Irak. Una película no trata un tema, una película
no es una conferencia, ni siquiera lo es un documental. Eso de
hablar acerca de algo queda para los reportajes. Allá ellos. En
la película de Bahman Gobadi, ese niño que cruza la
frontera alambrada y minada del Kurdistán iraní
está hablando (sin decir una palabra) de una forma de vivir, de
un sentimiento generalizado: de la desesperación y la esperanza
juntas, de la desolación del ser; ese sentimiento es igual al de
Rosseta llegando a su remolque en las afueras de un pueblo Belga, que
es igual a la soledad de la protagonista de Wonderland
buscándose en las calles de Londres, que es la misma mierda que
trae encima, agobiado por su propio infierno, el personaje del Proyecto
del diablo de Oscar Campo. Listo ahí tiene un ciclo. El
título: La mierda y las fronteras del yo.
Paso 6. La propaganda
Un cineclub marginal tiene que convocar como se convoca a una marcha
callejera en contra del servicio militar obligatorio o como se convoca
a un concierto underground de punk. La calle es su medio. El
panfleto la técnica. Afiches pegados en las paredes, en
las cafeterías, en los baños públicos, en los
bares. El afiche aunque comunica una programación es ante todo
propaganda, una forma de expresión sólo comparable
al grafiti callejero.
Todos los recursos son válidos. Desde fotocopias, hasta
litografía, (es más barato si tu mismo haces las
planchas) o llegar al sueño dorado de la policromía. Al
diseño se llega por una búsqueda expresiva intensa,
parecida a la forma en que se buscan las películas. Letras de
colores fuertes, el kitsch bordeando el diseño porquería,
fotos de las películas (lo más fácil al
principio), tus propias fotos o las de tus amigas, fotos de la calle,
del baño, del patio de ropas de tu casa, las fotos
más vanguardistas del álbum familiar. Y si es posible un
poco de contac de colores bordeando el texto.
Las películas se encuentran con las fotografías y hay un
lenguaje común, una identificación en donde ambas hablan
de los mismo, donde ambas, foto y película, producen efectos
similares sobre los sentidos. Un perro descansa frente a un
taller de mecánica y aprovecha para anunciar a Aki
Kaurismaki, Un cine porno en venta en el centro de
Medellín y las luces centelleantes de los bajos del metro
anuncian a Harmonie Korine. Pulp posters para películas
húmedas.
Y así cómo los afiches se pueden pegar de las paredes del
centro de la ciudad, se pueden colgar de La Red, y crear un sitio en
una zona poco visitada por no iniciados al culto de cierto cine, zonas
en cuarentena para personas enfermas. Se valen servidores
gratuitos, universitarios o lo mejor tu propio servidor con tu propio
dominio. Pero ese último es ya un estadio avanzado de
desesperación comunicativa.
Paso7. Y final. Cuando el cine se vuelve algo personal
Un cineclub es algo más que ser un medio de distribución
y exhibición de cine alternativo. Es además una
forma de asumir el cine. En ocasiones puede suceder que el cine se
vuelva un asunto personal. Por eso no basta sólo con
presentar las películas, hace falta difundirlas, hacer
propaganda, hablar de ellas, escribir sobre ellas, grabar sobre ellas,
fotografiar pensando en ellas. Si usted piensa que todo esto es
una exageración, estamos de acuerdo, pero le digo que ese el
riesgo que se corre. El cine no es bueno para la salud.
Y si el cine se vuelve un asunto personal no hay otra forma de hablar
de las películas que desde uno mismo. De la película que
se hizo en uno y narrar la historia de la relación entre la
película y la vida de uno. No por egocentrismo, como han
denunciado algunos, sino porque la película es el resultado de
una construcción personal. Suponga que hay una sala de
cine vacía y que el único asistente es una cámara
de video. La película que ella registra ni siquiera es la
misma que aparece en la pantalla: resolución,
iluminación, cuantización y compresión.
Entonces cómo puede alguien pedir que se hable de una peli desde
fuera de uno mismo si es allí precisamente donde la
película sucede. Sabemos que en esto hay algo de riesgo y
lo asumimos así. Voces se han escuchado en contra.
Por eso no escribimos sinopsis, no nos interesa resumir una
película, es más, nos interesan las películas que
no se pueden resumir. A veces a la entrada de una
película, Irma Vep, The cement garden o Best in Show alguien
pregunta ¿De qué trata la peli? La respuesta es
unánime: de cine!.
Por eso no escribimos disecciones técnicas. Ni
consideramos que al director de Vacas y La ardilla roja le hagan
falta "elementos de construcción de guión" como alguna
vez se pudo leer por ahí. Lo que escribimos es un ensayo
sobre la vida propia de las películas en la vida propia de cada
uno de nosotros. Es una confesión. Es la
trascripción de una conversación de cafetería y no
de una conferencia en un salón.
Un ejemplo, escribe Elkin Usuga Cano sobre King Of New York de Abel
Ferrara. [5]
...No basta el inglés; FERRARA cree o confía en
español, en el italiano (tal vez sus raíces); Franco
Blanco. Tranquila gente, yo no soy ni tan blanco ni tan franco, parece
ser el acróstico de Ferrara; Frank White como decir la (triste y
escalofriante) IRONÍA; ironía: una ironía, la
más simple: ¿qué significa ser el rey?; un REY, no
es tan mágico. Si Pablo (el otrora Rey de esta comarca)
estuviese vivo, respondería: no es tan mágico, o
solamente no es tan fácil ni descomplicado. No los conozco, no
me conozco ni a mí mismo; soy muy joven, ¿feliz?; y
Frank, trata de ser feliz, pero parece que no es suficiente. Él
sabe que la FELICIDAD es la meta del hombre; pero es que no existe.
Pero ser el rey de la "gran ciudad", ciertamente es alcanzar una
utopía; White lo sabe, por lo mismo sabe que ser el "Rey" es
tener el derecho a verbalizar "fuck you", creo que demasiadas
oportunidades; pero (otra vez) tranquilo FERRARA, tranquilo WALKEN,
ejercieron en mí un efecto muy tranquilizante y "pacificador";
es la violencia llevada o tomada para "desestresar".
A la pregunta de si escribir sobre cine además de parecerse a
comerse una sopa con tenedor es similar a si se intenta con un cuchillo
el entrevistado de pulpmovies ya mencionado respondió:
Y [es como] vivir en una ciudad con más de un
millón de desconocidos pululando por las calles, totalmente
lejanos y sólo tener al cine, a los cines y entonces leer el
periódico y encontrarse en una esquina apartada de la
programación el anuncio de una peli de Abderramane Sissako o de
Abel Ferrara y quedarte todo el día tensionado por la cita.
Luego La ropa, el peinado. Llegar caminando es la mejor forma. Entrar
antes a la sala y ver a los pululantes esos que se sientan como si no
te vieran, como si no estuvieran metidos en lo mismo y luego las luces
enmudecen y el proyector arranca su carrera y los fotogramas estallan
uno a uno y entonces es Sissako que es Kitano que es Korine que es
Kiarostami que es Kusturica que es Kaurismaki que es Svankmajer o
Panahi o un perfecto desconocido, osea el mejor de los desconocidos,
que se puede llamar Hans Peter Moland, Enki Bilal o Santiago
Andrés Gómez. La peli termina y un hombre (¿Denis
Lavant?) baila como loco el baile de su propio olvido. Luego sales a la
calle y digamos que es un atardecer visto desde la Avenida Oriental o
desde el Paseo de Gracia, o la Gran Vía, o la Séptima; y
caminas con un amigo y la peli está ahí entre los dos.
Como dos que comen juntos o se aman mirándose a los ojos.
Sigues caminando y la peli avanza dentro de ti. El círculo de
Panahi te da vueltas, El nombre de Leolo resuena por todas tus partes y
hay otro chico (¿Denis Lavant?) que se restriega por el
pavimento del Pont Neuf y no se va de tu mirada. Y una peli es todas.
Todas están ahí.
Así no duerme nadie, entonces hay que darle la cara al insomnio
y escribir.
Paso 8. Post
Querido M, después de toda esta larguísima
disquisición en donde nos has conocido muy de cerca queremos
hacer una última confesión. Hacemos un cine club
porque estamos irremediablemente solos, expulsados de todo y no nos
encontramos en ningún lugar. Sólo dentro de una sala,
cuando no hay luz y todos están en silencio. Sólo
allí nos sentimos a salvo.
Referencias
[1]
Samira Makhmalbaf, "The
cinema of tomorrow" Traducción de Liliana Melgar
http://www.pulpmovies.org/articulos/cine_manana.html
[2] Mauricio Alvarez. "Pulp FAQ.
Entrevista a un cine club en mil películas"
http://www.pulpmovies.org/cineclub/articulos/entrevista_pulp.html
[3] Jorge Serna, "Pulp
Sin Ninguna Vergüenza".
http://www.pulpmovies.org/cineclub/articulos/vergüenza_pulp.html
[4] Entrevista a Luis
Ospina. Pulpmovies
http://www.pulpmovies.org/entrevistas/luis_ospina.html
[5] Elkin Usuga
Cano. (Un soñador despierto, especialmente los viernes a las 2
p.m. (sin perder un minuto más) "SOÑADORES ASESINOS DE
SOÑADORES.
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