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  EL OJO INESTABLE - Jan Svankmajer
 
 
"La Experiencia del Absurdo"
  UNO-DOS-TRES  
Por: Luz Eliana T. Peláez  
   
Las personalidades visionarias, particularmente en el panorama cinematográfico, raramente son reconocidas en su momento de mayor esplendor creativo, especialmente aquellos realizadores que poseen dentro de sus cualidades una absoluta libertad y maestría para amalgamar diferentes medios y lenguajes que, apoyados en una visión estrictamente personal, atraviesan y capturan en el celuloide las transfiguraciones de sus representaciones oníricas; esta clase de visionarios poseen la capacidad de construir y proyectar en sus imágenes micro-mundos donde las historias emergen de un espacio y de un tiempo autocontenidos, los personajes encarnan el devenir de acontecimientos y la totalidad de la obra se vierte sospechosamente sobre los espectadores que, sin saber cómo darle captura a una historia que se les escapa, entienden que deben abandonar el sentido estricto del discurrir y convertir la película en un fenómeno de visibilidades.

Aquellos que ante una invitación tan sugestiva, se introducen en el imaginario sugerido de algo innombrado, lejos de toda intención de comprensión; la experiencia se traduce en una intensidad inclasificable, en una nueva actualización de los imaginarios personales que, de alguna manera, nos devuelven a una mirada más desprevenida... o a un ojo más dúctil…


EL ALQUIMISTA…

Jan Svankmajer (Praga, 1934) es uno de aquellos personajes que por su multidisciplinariedad se hace inclasificable. Es director, animador, artista gráfico, escultor, diseñador, poeta, entre sus muchos oficios nombrados y contados.

Desde los inicios de su carrera en los 60’s es asociado con el grupo checo surrealista por su uso inusitado de la animación en objetos tridimensionales; este poco convencional uso de la animación es herencia de la tradición Checa en los escenarios para las películas de marionetas manipuladas por un juego de hilos y tensiones. Desde entonces, ha tenido una prolífica producción en diferentes actividades artísticas donde encuentran su más amplia confluencia en el medio audiovisual con cerca de treinta películas que, particularmente, muchas de ellas no duran más de 20 minutos.

En los mundos enigmáticos y variadas situaciones paradigmáticas, tras de las puertas o escondidos en cajones, sin una continuidad espacial; deambula el ojo de un sujeto, observa, en las mutaciones que abruptamente persigue, el animismo que despierta en ellas; crea atmósferas subliminales, plagadas de arbitrariedades, en esa suerte de encantamiento que despierta entre las cosas, transformándose en sujetos activos que alteran la interpretación de un personaje ausente, pues ignoramos todo del protagonista, aunque le vendría mejor el apelativo de “marioneta”, en toda la complejidad que entraña una encarnación.

Los actores de sus películas sólo aciertan a seguir lo que les dicta sus impulsos; persiguen las pistas como nosotros la novedad visual, porque en la impasible fijeza de su mutismo, nos hacen partícipes de la perplejidad y el absurdo, de su búsqueda inmotivada, sin razón aparente...

Y ¿Por qué aún ese vértigo, esa resistencia forzosa al azar? ese miedo a la falta de historia?, arrancar a toda costa una respuesta y desdeñar toda ambigüedad es nuestro objetivo, una clave detrás de los acontecimientos pero, quién puede justificar y obviar el azar,? El principio activo de toda obra de arte es la contradicción; y la vida con sus inconsistencias está contenida en esta experiencia.

   
UNO    
FAUST
Espera: fuente inagotable de recursos
Agotadora instancia por la actividad en suspenso

(Irremediable) eterno presente

Prende un cigarrillo y el humo asciende junto con una cantidad de partículas volátiles que, suspendidas en el aire, dejarían la incógnita si acaso podrán generar estática y posteriormente, el paradigmático descentramiento de la historia conjurada (quizás), plagada de arbitrariedades, en una suerte de alquimia común y corriente donde suceden las transformaciones de la materia organizada e intuitiva, entre marionetas y tramoyas de bizarras y fragmentadas animaciones... cuando para el proceso de iniciación sólo resta sugerir un nombre.

Todo este asunto suena ridículo y enrevesado mientras concentramos nuestra atención en el cigarrillo por venir (impulso)... y claro, para qué ocuparse en buscar la causa última de una inquietud tan insignificante que flota alrededor de un panecillo que cría huevos, mientras aparecen a nuestros ojos minúsculos paisajes dibujados en el énfasis espacial de lo que suena a una escala que excede la nimiedad del gesto (de prender un fósforo).

Pero la invitación es más sugerente, porque el entramado laberíntico entre viejas edificaciones y tramoyas de teatro, nos sumerge en el limbo, para desactivar (automático) el tan usado aparato de captura conocido como causa y efecto que se da gran maña para brindarnos una ilusión de continuidad. Es pasar de lo temporal a lo instantáneo, en ese privilegio divino del no-transcurrir.

(Porque involucrarse con Wolf es tragarse la paradoja de jugar con el diablo, al final lo único que puede mostrarte es una mueca)

A tientas, todos hemos seducido la idea de confundirnos en Mefistófenes mientas él hace de las suyas y refleja en el animismo de su materia una imagen especular idéntica a quién le nombra.... ¿Quién es este sujeto?, fabulamos un poco y nos subimos al entarimado para encarnar el papel adjudicado en una suerte de objetivación.

Quizás como pobres seres humanos nuestras intenciones sólo son dispositivos para la fatalidad narrativa a la que se ven abocadas las víctimas de los sucesos, en perfecta sincronía con el conjuro desatado.

(Aún no creemos que somos los personajes de las más retorcidas premoniciones) Wolf.

 
DOS    
ALICE

Personificación

Será necesario reconocer en el hombre una convivencia con un equipo biológico antiguo, un dispositivo que lo proyecta hacia una mirada sobre sí mismo cuando cierra sus párpados y la luz se filtra a través de la delgada membrana que lo separa de la proyección del mundo. Sin embargo, es éste movimiento implícito del pretender separarse, observarse y reconocerse, el que lo supedita a cargar el peso de sus respuestas, al deber de saber quién es.

*Alicia sólo quiere entrar y traspasar

Esa patraña que te hacen creer para evitar que escapes, a toda costa, que la realidad no puede ser alterada, vivir con ella, y por ella, no intentar dejar de ser lo que se supone que sos; y claro, al mínimo intento de escape, lo echas todo a perder... reputación, confianza, todo. Yo intento huir todo el tiempo, es huir del tiempo.

Porque cualquier intento de comprensión y discernimiento entre pulso y pulso es inútil... tic, tac, tic, tac,tic, prefiero un reloj sin cuerda, colocado en el lugar del corazón, precario como un organismo, y como todo cuerpo sobreprotegido, perder todas las defensas.

Es desaparecer del referente del mundo y quedar suspendido en la laboriosa tarea de inventarlo en una visión subliminal sobre una pantalla blanca.

*Alicia llora por la imposibilidad de sentido

Porque hablamos demasiado y sólo sabemos palabras. Es preferible tener una respiración pausada, entrar por orificios y mirar a través de las puertas, todas las rutas son posibles cuando se trata de acceder a lo absolutamente desconocido.

El minuto que sigue será siempre el más indeterminado, hay que comérselo mientras tragas con los ojos, eliminar esa distancia con el mundo, irreal de alguna forma; tragar por entero, por pedacitos, y no devolverlos, hacer digestión. Crecer, empequeñecer, da igual; todo es un gran órgano animal.

*Pero porqué?, yo no hice nada

Afirma Alicia en la arbitrariedad de las mismas respuestas, cuando lo que desea construir es una mirada emotiva de su intervención en el mundo en el juego de la interpretación. Tejer entre los vacíos de las palabras un organismo abierto y dúctil, un campo de convergencias que rebasa la simple interpretación operativa, estamos sordos de exceso de sentido.

*Qué somos entonces?

Lo somos sin excepción: seres precarios, perennes, cuerpos susceptibles a ser desmembrados; sin poder evitar extrañamientos y rarezas, ni conejos con relojes, todo el tiempo llegamos tarde (pero dónde?). Hay que olvidarnos un poco de esa necesidad de ser fieles a nosotros mismos siempre, para entregar nuestra atención a aquello que no ha tenido lugar, porque si el sueño es disparatado, no dejaremos de tomarlo.

Y si nadie desarma su buen sentido común, muere un indefinible encanto... hay que perder la cabeza para ganar respuestas, en la búsqueda de una correspondencia, un contacto, más que una inútil monumentalidad razonada en discursos, incluso en este texto, un intento para no sentirse tan desarticulado y tan solo en la maquinación del organismo, para salir del ensimismamiento.

*Alicia, y ¿Quién es Alicia?

 
TRES    

CONSPIRADORES DEL PLACER

 

El porno capturará siempre, es un código con tal eficacia práctica, que no necesito pensar en un sexo corto y monótono para dejarme atraer por una sutil hendidura que, a veces noto; veo la gente por la calle y me cruzo con ella prestando la misma atención a todo lo flotante sin nada particular. Cuando existen detalles que se cuidan con esmero, salen a la superficie y no se dejan tapar, el orificio de la hendidura se abre, y puedes mirar el rastro que cada quien deja a su paso por un lugar. Hay quienes son bastante explícitos en las cosas que cuidadosamente eligen para sí, –para mí ello es sinónimo de problemas- porque no soy nada sincero con mis fetichismos y tiendo a defenderme con una simplona austeridad de sus requerimientos afectivos, de manera que disfruto no llamar la atención.

Voy en Metro, puedo mirar con mayor detenimiento cualquier rostro, e involuntariamente pienso en la persona que estoy observando. No lo puedo contener, aparece nuevamente en mi la pregunta de una imagen indeterminada que me causa risa y rubor... no se, de esas risitas instantáneas producidas por el fogonazo de una imagen o una asociación, cuanto te permites esas incorpóreas “masturbaciones mentales”, -o al menos así nombro aquellas ideaciones que producen instintivamente en mi fuero interno placer, porque las actualizo en un recuerdo aleatorio-. A todos nos pasa y no lo dudo, pero la manifestación de lo que deseamos sigue siendo cifrada, a lo sumo se nos sale cualquier gesto reflejo, como cuando a mí se me sale la risita y me pongo en evidencia; aunque nadie sospecharía de mis intenciones, porque son puras las ganas que tengo de mirarlos más detenidamente y comerme con los ojos ese pedacito de intensidad que nace al sentirse observados.

Yo solo le miro las caras y luego las cosas que llevan puestas, el “cómo lo llevan” es bastante determinante en algunos casos y hago juegos interpretativos con la lectura general de un sujeto arquetipado. Me gusta pensar en sus pocas cosas íntimas, las medias de los zapatos, un paquete, los calzones que llevan puestos, o adivinar quién no lleva – en ocasiones tampoco uso-, y contentarme con lo mucho y poco que pueda capturar mi atención.

Pero la imaginación es más mordaz, me hunde entre los olores y sensaciones táctiles de las cosas que percibo y reacciono a ellos con una compulsión animal. –Huyo-

No sabría cómo nombrar lo que me sucede, o por “lo que me ha poseído” que olvido mis adustos modales y complazco mi morbo en esas extravagancias silenciosas que envían señales a cualquiera que cruza su ruta, aunque aparentemente la señal sea evasiva en mi caso particular.

A ratos se me ocurre que como seres humanos andamos enredados en un mundo de cosas, y pienso ingenuamente en una tierra nudista donde todos los hombres bienaventurados puedan tener orgasmos a la luz solar y bajo el amparo divino, pero como cómplice de esa deliciosa mutación que en mí deambula y erotiza las cosas que veo y manipulo, sólo puedo guardar silencio luego de una imperceptible risa que me nace y nadie percibe, a no ser de encontrarme con alguien que conozca mi manera de reír.

Eso no se lo cuento a nadie.

 
Conspirators of Pleasure (Spiklenci slast)
Escrita y Dirigida por: Jan Svankmajer
1997. 85 min. República Checa, Suiza, Inglaterra.
 
Título:“Alice
Escrita y Dirigida por: Jan Svankmajer
Basada en la obra de Lewis Carroll
Animación: Bedrich Glaser
Switzerland/West Germany/UK, 1987, colour, 84 mins
 
Título:“Faust” (Lekce Faust)
Escrita y Dirigida: Jan Svankmajer
Basada en la obra de Johann Wolfgang von Goethe
Animación: Bedrich Glaser
UK/France/Germany/Czech Republic, 1994, colour, Dolby Stereo, 95 mins
 

Parte de su Filmografía: J.S.Bach - Fantasy in G Minor (1965), Et Cetera (1966), Historia Naturae (1967), The Garden (1968), Picnic with Weissmann (1969), The Ossuary (1970), Don Juan Don Sanche (1970), Leonardo's Diary (1972), The Fall of the House of Usher (1980), Dimensions of Dialogue (1982), The Pendulum, the Pit and Hope (1983), Alice (1987), Meat Love (1989), The Death of Stalinism in Bohemia (1990), Faust (1994), Conspirators of Pleasure (1996).

Las tres películas resaltadas en negrita son consideradas como largometrajes por su extensión en el tiempo; las demás producciones no exceden los 20 minutos de duración.

 

Filmografía completa Jan Svankmajer (imdb.com)

 

Los textos han sido realizados por el equipo de Pulp Movies.
Medellín - Barcelona - Madrid 2002 -2003