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UN FESTIVAL, UNA FIESTA…UN ENCUENTRO |
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| Por: Yenny Alexandra Chaverra. Pulpmovies Cineclub. Medellín-Colombia Fotografías de Julio Lamaña. FCC. Barcelona. |
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PREÁMBULO La llegada de los iberoamericanos Antes, ya nos habíamos visto en el aeropuerto rural de Reggio, y mucho antes, en el avión, y aunque el prejuicio le pudo más al presentimiento, unos cuantos de nosotros nos mirábamos tratando de encontrar esos rostros tan difusos que se forman a partir de los correos electrónicos. Antes, nos habíamos comunicado a distancia y a medias, sin vernos las caras, ni escuchar la voz, nos habíamos deformado una imagen de cada uno. Pero esto duró poco. Una especie de ley de concentración de semejantes nos fue reuniendo y terminamos todos en el hotel, sin tener que seguir imaginando rostros para nombres.
Se fueron sucediendo las historias en orden alfabético, nos dimos cuenta de la cantidad de ideas que compartíamos y que nos unía lo mismo: el amor por las imágenes, la necesidad de resistir con las imágenes y la negativa a suspender una pasión que seguramente nos llevaría a todos a la ruina económica pero que no a la mental. A un festival La propuesta inicial, no era menos que alentadora. Al abrir el catálogo del festival, se anunciaba un editorial con un título nada sugestivo, pero si completamente directo: Zero in condotta, y aunque inmediatamente apelábamos en nuestro afán sesudo a un referente cinematográfico contundente, la película de Jean Vigo, la invitación no descartaba deambular después de arduas jornadas en compañía de nuevos amigos, por las calles de Reggio en busca de un bar u algún sitio donde apuntarse unas buenas cervezas, una grapa o simplemente un helado, desafiando casi siempre a nuestro reloj biológico. Sí, la invitación era a ser poco “correctos” con los defectos imperialistas, globalizantes y únicos que tratan de instalarse tanto cultural como socialmente, e incluso audiovisualmente. Y todos, o por lo menos, todos aquellos que pude ver y con los que pude compartir, no tuvimos ningún reparo en aceptarlo. De este modo, se me aclaró todo en principio. Reggio iba a ser un espacio, en el que ciertas personas que amamos el cine más allá de todo beneficio económico, nos estábamos encontrando para contarnos cosas, las cosas que nos pasan con el cine, las cosas que nos permite hacer el cine, y una que otra anécdota cultural o personal, en un mal inglés o francés, en un familiar portugués o en un personal español que extrañamente todos entendíamos. Así, sellamos de entrada, nuestra complicidad y compromiso para ver, exhibir y hacer imágenes libres. LAS SECCIONES Se abre el cineteatro Aurora Con
una particular distribución de las sillas en contrapicado, nos
empezamos a congregar cineclubistas de Alemania, Francia, Ucrania,
Noruega, Sri-Lanka, Nepal, Japón, Estonia, Irán, India,
Portugal, Argentina, México, Italia, Libano, Brasil, Uruguay,
Serbia y Montenegro, Tailandia, Colombia, Cuba, Venezuela, Ecuador,
Cataluña y una gruesa cantidad más, de recónditos
y cercanos lugares unidos por nuestra empatía
cinematográfica.
CNN, Cineclub New Network El antecedente fue un e-mail del organizador del evento, Paolo Minuto… el incansable Paolo Minuto, solicitándonos un documental de corta duración, para ser exhibido en una sección que se inauguraría este año en el Festival. Los requerimientos eran claros:un trabajo de corte independiente, local, y que de alguna manera correspondiera al criterio y a los principios de exhibición alternativa de un cineclub, en este caso de nuestro cineclub, Pulpmovies.Y aunque la selección seguramente fue parcial, como suele serlo casi todo, buscamos un documental que hablara un poco, en clave individual, del tipo de búsqueda audiovisual que nos interesa… y lo encontramos:La casa de mi hermana, 2004 de Felipe Montoya, un realizador que para nosotros cumplía el requisito para participar en esta sección, ser un director que estaba de alguna manera ligado al espíritu de un cineclub –o por lo menos del nuestro- que mediante su propia mirada plasmara ciertas características culturales –sin apelar al documental turístico- que los circuitos de comunicación audiovisual tradicionales no nos permiten ver. Ahí estaban entonces, dos hermanas, en una vereda olvidada de un pueblo colombiano, tratando de sobrevivir a su modo. Esa fue la cuota colombiana en la sección CNN y la participación colombiana que Pulpmovies decidió en este Festival Internacional de Cineclubes. Y la gente se sorprendió… y le gustó. Con una mesura estética y técnica más o menos parecidas, tuvimos la oportunidad de ver en esta sección alrededor de 17 documentales, escogidos seguramente con la misma falta de imparcialidad que la nuestra, pero con las mismas buenas intenciones fieles al espíritu de la sección, mostrándonos aspectos de culturas -para muchos extrañas- con imágenes que se dejaron ver gracias al trabajo de los cineclubes como espectadores y exhibidores de trabajos modestos, pero no menos valiosos. Entre los más interesantes estuvieron el iraní Nafte Sefid, 2004 de Mahmood Rahmani, un melancólico recorrido por la pérdida de la identidad de la tribu Bakhtiari que fue obligada a emigrar a causa del petróleo, narrado a través de los poemas de un hombre que trabajaba triturando piedras en un pozo. El clásico del cubano Octavio Cortázar Por primera vez, 1967 –quizás una de las pocas y más bellas películas hechas sobre el trabajo del cineclub- que documenta el uso del cinema móvil, mecanismo utilizado para llevar el cine a los campesinos que vivían lejos de las salas de cine de La Habana, registrando la emoción y las impresiones de los campesinos al ver cine por primera vez. De esta manera, CNN Cineclub New Network se abre pues, como un canal y un precedente en el afán de generar espacios no tradicionales para dejar ver la producción audiovisual de todos aquellos que compartimos la idea de que las culturas pueden acercarse sin necesidad de imágenes totalizantes y únicas, y exige una responsabilidad por parte de los cineclubes de todos los rincones del planeta de alimentar esta red y asegurar la calidad de la misma, trabajando en la recuperación, conservación y distribución de productos audiovisuales como un modo de comunicación intercultural. Don Chisciotte Una
de las secciones clásicas del festival, en honor a la utopia y
al espíritu incansable del cineclubismo, representado en la
figura de este personaje, modelo de perseverancia en la terquedad de
continuar en causas que a muchos parecen imposibles. En esta
oportunidad, se presentaron 8 largometrajes, galardonados en diversos
festivales de cine internacionales de Bangladesh, Berlín,
Estonia, Cuba, Portugal e Irán, con el premio “Don
Quijote” que otorga el jurado de la Federación
Internacional de Cineclubes. Esta sección continúa
consolidándose bajo la iniciativa de fortalecer el proyecto de
red de distribución internacional independiente
“Discoveries”. Entre los títulos más
destacados estuvieron Chang hup the gi tril nung/Travellers and Magicians, 2003 del director de Bhutan, Khyentse Norbu director de la reconocida película La Copa, 1999.
En esta ocasión nos narra la historia paralela de amor de dos
hombres y dos mujeres, a través de dos viajes al corazón
de la cultura budista en Bhutan.
Sebastiano di Marco Esta es una sección reservada a la producción de La Calabria, y está concebida con el fin de fijar la atención en graves situaciones políticas y sociales, construyendo un laboratorio donde directores no reconocidos puedan expresarse a sí mismos y experimentar con nuevas formas de realización. Se erige pues, como una alternativa a la producción nacional de más renombre y permite que directores jóvenes brinden su mirada sobre aspectos culturales, sociales y políticos de esta región u otras latitudes. 6 producciones plasmaron el espíritu de este laboratorio audiovisual, del que cabe destacar, el documental EllenoFonie, 2003 de Francesco Cerra y Valentino De Grazia, un retrato de la cultura de La Calabria griega a través de sus lugares, su gente, su folclor, sus aspectos lingüísticos y su identidad. Cinema per bambini e ragazzi/Cine para niños y jóvenes En
esta sección, que recoge trabajos representativos de varios
festivales y proyectos creativos alrededor de la realización
audiovisual por y para niños y jóvenes, tuvimos la
oportunidad de ver 17 trabajos que retrataban aspectos políticos
y sociales y conflictos individuales característicos de la
niñez y de la adolescencia.También fue de particular
interés, ver las herramientas narrativas de una notable
espontaneidad de las que se valen los realizadores para acercarse a
temáticas tan complicadas como el conflicto bélico, la
situación política del medio oriente, el trabajo infantil
y el problema de las minas antipersonales. Cabe destacar el
cortometraje, Chilhood among Mines, 2004 del
libanés HichamKayes, que recoge los testimonios de varios
niños que han encontrado cuerpos destruidos por las minas antipersonales
y de cómo conviven con la zozobra de transitar por un campo
minado, en riesgo de ser potenciales victimas de uno de estos
artefactos. Progetto cinema dei Balcani/Proyecto cine de los Balcanes El proyecto cine de los Balcanes, fue presentado por primera vez en esta séptima versión del festival como “Un
proyecto que tiene como fin contribuir a la recuperación,
conservación, redescubrimiento y valoración de una parte
fundamental del patrimonio cultural de los países de los
Balcanes (Croacia y Serbia y Montenegro): el cine. Se llevará a
cabo por un lado, creando un depósito de films balcánicos
en CD-ROM subtitulados en distintos idiomas, y por otra parte,
elaborando conjuntamente reseñas de películas y de
eventos culturales en los Balcanes y Calabria.” (1).
100 anni di Jean Vigo “Todos
los cineastas buscan el cine y lo descubren parcialmente.Vigo es el
cine encarnado en el hombre.(…) Él hace sus
películas como respira. Ama, sueña, vive el
cine.(…) Por primera vez la imagen no es como el ojo la ve, ni
como el objetivo la ve, sino como sería si el objetivo tuviese
una vida propia, un cerebro.” “Si
debemos ser prisioneros, elijamos al menos nuestra prisión y
metamos en ella el placer y la alegría hasta el punto de desear
pasar toda la vida sin salir de ésta” Esta
fue una oportunidad casi única, dada la magnitud del homenajeado
y la posibilidad de ver su obra completa y hablar acerca de ella, en la
presencia de su hija Luce Vigo, quien participó, junto con Emile
Breton y Enrico Costa en la puesta en común de la obra de su
padre, como uno de los más grandes e innovadores genios del
cine, muerto a destiempo. El programa estuvo compuesto por Á propos de Nice, Taris, roi de l’eau, Zero de conduite, y L’Atalante, donde se nos hizo bastante claro el lugar de este francés en la vanguardia cinematográfica de los 30’s en el afán de rebelarse en contra de los códigos de la cultura tradicional, junto a figuras como Vertov y Henri Storck. La obra de Vigo, fue más que oportuna y actual dado el carácter de su estética satírica y crítica del arribismo social, de los valores tradicionales, de la hipocresía moral y del aspecto elitista del arte que caracterizaban y caracterizan la sociedad contemporánea. Su obra se constituye con el fin de recuperar la experiencia del cine como un acto poético liberador, actitud que ya le venía de su padre un activista anarquista, asesinado en la cárcel. Este espíritu anarquista congénito, se refleja en su propuesta casi única del montaje, y del uso de ciertas técnicas narrativas con el fin de descubrir la más íntima realidad de lo hechos –la que se pierde en la vida cotidiana- a través de las imágenes y del movimiento en el espacio y en el tiempo, ya fuese a través de sus documentales-experimentos (Á propos de Nice, 1930; Taris, roi de l’eau, 1931) en algún sentido anti-documentales por el modo de tratar los hechos y los personajes, o en su declaración de principios contra la represión (Zero de conduite, 1933) y de su más refinada síntesis entre su crítica social y su propuesta formal (L’Atalante, 1934). En Vigo, la cámara redescubre a través del movimiento el sentido escondido de la realidad, un sentido que reside en la imagen que va más allá en su forma, en lo que se filma y en lo que podemos ver como espectadores. Una imagen que resucita una mirada que estuvo y que aun está dispuesta a oponer resistencia. LA ASAMBLEA DE LA FICC Este
constituyó el único encuentro oficial entre las
federaciones y los cineclubes de los países asistentes, con el
fin de discutir problemáticas y perspectivas de la
federación, en cuanto ente representativo del cineclubismo
mundial. En esta asamblea se hizo evidente que no todos los
países poseen federaciones o entes nacionales que reúnan
a los cineclubes y que no todos ellos están inscritos a la
federación internacional.
Al final, los premios de los ya antes premiados con “El Quijote” en diversos festivales internacionales (Travellers and Magicians y Vanya) y el premio dado a Cuba por el documental DeMoler, 2004 de A.R. Anderson. EPÍLOGO Lo no oficial: fiestas, despedidas … Para cerrar… la fiesta. Algunos fueron vencidos por su reloj biológico, otros ya se habían ido y el resto nos la hicimos a capella, a punta de tequila, vodka de pimiento y vino.Y como el restaurante ya quería cerrar, y muchos de nosotros queríamos seguir, la fiesta se hizo en casa de un amigo, un colombiano que como yo, terminó en Reggio sin haberlo planeado. Los pormenores me toca omitirlos, por que me salto a la séptima cuartilla y pienso que ya les he contado demasiado, lo otro quedó imágenes digitales, mentales. Aunque no todo, pues mientras dormía mi última noche en un hotel de Reggio Calabria, unos amigos deambulaban por la playa, descalzos, bailando y bastante ebrios de vino, rehusándose a terminar aquel encuentro sin anotarse un Cero en conducta. FUENTES (1) Tomado de la presentación a la sección “Progetto cinema dei Balcani” en el Catálogo del International Festival of Film Societies (Festival Internacional de Cineclubes). Reggio Calabria 7-11 de junio de 2005.p.43. (Traducción del inglés) (2) En:VIGO, Luce.Jean Vigo, une vie engagée dans le cinéma. Le petits cahiers: Cahiers du cinéma. Paris, 2002.p.76. (Traducción del francés) |
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