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Entrevista a Bahman Ghobadi. | ||||
| En homenaje del pueblo kurdo. | |||||
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Por Sthéphane Goudet. Revista POSITIF. Octubre 2004 No.512. Traducción de Sandra Macías y Alexandra Chaverra |
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¿Cómo llegó a realizar películas? Yo era el cuarto hijo y primer hombre de la familia. Mi padre, que era agente de policía, enrolado en la armada, veía delincuentes en todas partes. Él tenía una mirada negativa de las cosas, estaba en contra del cine y me hacía vigilar por un soldado. Yo creo que aprendí sobre la puesta en escena jugando al escondite para escapar a su vigilancia. A causa de la guerra, a la edad de 11 años, dejé Bané, el lugar donde nací, cerca de la frontera iraquí, y me fui a Sanandaj que está más cerca de Teherán. Durante algunos años de guerra, vivimos como nómadas, huyendo de los bombardeos, perdiendo varios miembros de la familia. Cuando ingresé al Liceo, hace 15 años, mi padre quería que me convirtiera en luchador profesional. Durante 4 años me entrené para hacer realidad su sueño. Cerca de mi sala de entrenamiento, había un taller de fotografía y yo me hice amigo de un joven que trabajaba allí. Cuando tenía 16 años en 1985, él me propuso acompañarlo a la montaña para tomar unas fotos. Poco a poco abandoné la lucha y continué con la fotografía. Leí todos los libros que pude sobre el tema, incluidos dos libros sobre cine, uno sobre la animación y el otro sobre la Super-8. En ese momento, (tenía 16 años) mi padre abandonó a mi madre y yo me convertí en el jefe de la familia. Tuve que trabajar para asumir mis nuevas responsabilidades: vendía jugos de frutas. Un día, traje conmigo unos cartones que utilizaba, para hacer una película de animación y construir un estadio. Los espectadores eran representados por colillas de cigarrillos, y la competencia oponía a los cigarrillos extranjeros a los cigarrillos iraníes. Envié esta película a Teherán donde fue elegida como mejor película de animación del año. Cuando se [abrió] una oficina del centro cine joven en Sanandaj, yo fui el primer inscrito. Y, como yo era el único alumno, traje a todos mis compañeros para inscribirlos en el curso de cine. ¿Existe todavía esta estructura?Sí, hasta hoy, han realizado allí 36 o 37 cortometrajes en todos los soportes, cine y video, y el Kurdistán cuenta hoy con varias centenas de cineastas. Fue en este escenario que yo realicé mis primeras películas basadas en los recuerdos de mi infancia, tratando de adoptar la concisión y la eficacia de las novelas cortas en la literatura. Indagué con mis allegados acerca de todas mis primeras veces para constituir mi alfabeto personal: primera riña, primer beso, etc. E iba y narraba estos recuerdos a mis amigos para ver qué llamaba o no su atención. Entonces trataba de contar con imágenes aquello que les había interesado. Me dije que si no era capaz de encontrar en el cine la fuerza de la palabra, renunciaría. La mayoría de las veces, mis actores eran mis hermanas, mi madre, mis amigos o el hijo del dueño. En tanto su padre viera que los periódicos locales consagraban pequeños artículos al rodaje de su hijo, el no nos echaría afuera... Hace diez u once años, entré a la universidad de cine en Teherán, pero la abandoné rápidamente pues sentía que no aprendía nada. Varios de mis cortometrajes fueron premiados después: Un soldat nommé Amin (Un soldado llamado Amin), La Part du Cahier (La parte del cuaderno), La Poubelle (La papelera), y sobre todo La Vie dans le broullard (La vida en la niebla), en 1998, que recibió 17 premios internacionales, entre ellos el Premio Especial del Jurado en Clermont-Ferrand. ¿No fue después de La Vie dans le broullard que usted se convirtió en el asistente de Abbas Kiarostami en Le Vent nous empotrera (El viento nos llevará)?Sí, yo lo llamé un día pues había oído decir que él acababa de hacer una locación infructuosa en Kurdistán, a dónde quería rodar. Yo le propuse servirle de guía. Viajamos por toda mi región y Kiarostami escogió Siah Daré. Yo me ocupé de una parte del casting, y él me hizo su primer asistente, su productor ejecutivo y uno de sus actores: yo hago el papel del hombre que cava el hueco en el cementerio, del cual se ve simplemente el pie después del hundimiento... Por tanto, hasta el último día, no sabía de qué se trataba la película. Kiarostami me enseñó a enamorarme del cine, pero nuestros ritmos en las locaciones difieren fundamentalmente. Él es muy calmado y, yo, corro por todas partes. Me gustan sus películas, pero está descartado para mí hacer cine a su manera. Usted también trabajó con la familia Makhmalbaf, pues interpreta uno de los roles principales de Tableaux noir (Blackboards), realizada por Samira.Cuando Kiarostami terminó su película, yo comencé la mía. Pero me quedaba una secuencia por rodar que debía ser filmada en la nieve y la nieve se había derretido. Entonces, decidí esperar un año para terminarla. Al estar tan apasionado por mi tierra natal, me dije que sería interesante convencer a los mejores cineastas del país de rodar allí. Por casualidad, conocí a Mosehn y lo invité a realizar una película en Kurdistán. El vino de visita con Samira, que había hecho el voto de rodar allí su segunda película. Yo le proporcioné toda la información necesaria sobre la región y ella me vinculó como actor, lo cuál no me gustaba mucho. Pero, como ella les hacía un favor a los kurdos al hablar de ellos, me dije que podía hacer este esfuerzo. ¿Cuál es, según usted, el lugar de Un temps pour l'ivresse des chevaux (A Time for the drunken Horses) en la pequeña historia del cine kurdo, que comienza en los años 30?Antes de rodarla, yo nunca había visto películas kurdas, aparte de Yol de Yilmaz Gülney. Pero, ni en Irán ni en Irak conocía yo a ningún cineasta kurdo. El Kurdistán iraní era el lugar de rodaje de películas de acción, de serie B, que no eran películas específicamente kurdas. ¿Cuál ha sido su método de casting y de trabajo en Un temps pour l'ivresse des chevaux (A Time for the drunken Horses)?Después de haber abandonado Bané, regresé a mi región 3 ó 4 veces por año para fotografiarla. Cierto lugar me producía mucha angustia a causa de la guerra. Y yo pensé que debía rodar precisamente allí para dar cuenta de la vida en Kurdistán. Me instalé allí por un tiempo. Escuché a la gente contarme su vida cotidiana y las historias más increíbles que habían vivido, fue así como se construyó la narración. Mi sinopsis no hacía más que media página, y el resto se elaboró con los habitantes del lugar. Todas las noches, yo avanzaba en mi guión hablando con ellos, para asegurarme de convertir lo vivido por ellos a términos cinematográficos. Mi película fue, pues, coescrita por ellos y por mí. En cuanto al casting, dos de los actores actuaban ya en La vie dans le brouillard, pero yo no podía volver a tomar a los hermanos y hermanas que había dirigido, porque uno de ellos había sido herido, acuchillado. Él me propuso ser remplazado por su vecino...que estaba mucho más marcado por su silla. Yo lo rechacé porque la película no cae en el melodrama fácil. Yo debía reconstituir una familia para la película. Como todos los niños de esta región tienen notablemente la misma experiencia de vida, pude remplazar sin problemas a aquellos que no querían (o no podían) hacer otra película. ¿Cuáles eran sus ideas preconcebidas cuando decidió filmar estos niños, en particular al niño minusválido?Este niño tenía una energía, una pasión por la vida más grande que la mía. Por esa razón tuve ganas de filmarlo. También en agradecimiento por aquello que me había enseñado. Él no conocía ni el cine ni la electricidad, pero su mirada sobre la vida era tan asombrosa. Del mismo modo, el 99% de los niños kurdos jamás han visto antes un avión. A lo largo de todo el territorio que ocupan no debe haber más de 1 o 2 aeropuertos. La escena de la lección sobre el avión surgió durante el rodaje. Mi asistente comenzó a hablar del avión con uno de los niños, e inmediatamente todos querían saber a qué se parecía. Nos pedían que les trajéramos uno. Querían ver a la vez el medio de partida y de dónde provenían esas bombas que escuchaban explotar a toda hora. Y he escrito esta escena para que ellos estuvieran, sobre la colina, lo más cerca posible de este nuevo objeto que los hacía soñar. Todo esto lo hice pensando que aquellos que sobrevolaban Kurdistán, no sabían nada, ni mucho menos lo que pasaba más abajo. Después tuve la idea de utilizar el ruido de los aviones como una suerte de melodía que le diera ritmo a la película. Volviendo al niño minusválido, él aún vive, pero está enfermo todo el tiempo, sin embargo su familia se rehúsa a dejarlo partir porque él se deja cuidar. Entonces, uno comprende cuando se les propone la ayuda económica. ¿En sus dos películas el lugar decisivo es la frontera. Qué sentido tiene para usted?Para mí las fronteras no tienen valor. Son barreras impuestas a la población por los poderosos. Existen muchas fronteras, hay muchos business, especialmente dentro del armamento. El hecho de poner un pie al otro lado de la frontera iraquí ha desencadenado una guerra de ocho años que ha enriquecido más aún a los países ricos. La política extranjera norteamericana dominada por los intereses económicos del país, por los vendedores de armas y petróleo, refleja la imagen de su cine que multiplica las series: Rambo, Terminator, T2, T3..., Hemos tenido Saddam 1, con la guerra Irán-Irak; Saddam 2, con la guerra del Golfo después de la invasión de Kuwait; y la guerra del Golfo 2, cuando se trataba de poner fin al poder del malo -que es en efecto un tipo muy peligroso, ya que ha exterminado una décima parte del pueblo kurdo- pero que no puede ser eliminado evidentemente sin hacer la guerra. Asimismo, no es necesario matar a Ben Laden, pero la serie no hace más que comenzar. Es preferible asesinar a los figurantes... ¿Cuál ha sido su primera idea para Marooned in Irak?Al comienzo hice un cortometraje sobre la música kurda, la cual juega un papel muy importante en la vida del pueblo de Kurdistán. Cuando tomo un poco de distancia me doy cuenta que este es uno de los pueblos más oprimidos e infelices del mundo. Todas las familias kurdas han sido golpeadas por las guerras sucesivas. Ni uno se ha escapado, ni uno. La vida de una mujer kurda consiste en reaccionar deprisa al los bombardeos. Tomar un cobertor, envolver a su o sus niños y huir en dirección a la frontera: he ahí su cotidianidad. ¿Qué es lo que caracteriza a los kurdos? La paz en Kurdistán no ha durado nunca más de 5 o 6 años. Los kurdos sin cesar viéndose en desplazamiento, y cada vez sobre sus espaldas, que un niño, que un tapete… Es un pueblo nómada. Para soportar estos sufrimientos se refugian en el humor y la música, que para ellos se ha convertido en una suerte de vestimenta. Para aquellos que no tienen nada queda la fuerza de sonreír y de cantar, de jugar y de danzar. Mi primer título era Las historias del país de mi madre. Lo importante dentro no es tanto la mujer que se busca sino los caminos de travesía que se emprenden, este territorio que se atraviesa en moto y que nos hace descubrir una cultura. Usted sabe, los kurdos son una etnia un poco extraña. Tengo confianza en que mi película esté hecha a su imagen y sea lo suficientemente singular dentro del contexto iraní, pues aquello que inspira mis planos, mis colores, mis sonidos, mi ritmo, son la geografía y la cultura kurdas. Amo mucho menos mis películas que a las personas que las sostienen. Los músicos de mis películas son mis amigos cercanos, y es su música la que escuchamos, cuya canción titulada Hanareh, que quiere decir, “la granada”. Hanareh es en la película el símbolo de Kurdistán, la tierra-mujer a la cual deseo rendir homenaje. Mas es el niño quien representa para mí al Kurdistán del mañana. ¿La película está estructurada en dos partes, la primera se acerca a la farsa y mientras la película más avanza, más se depura para ir hacia una verdadera tragedia. Por qué esta elección?Para descubrir esta cultura pensaba que era interesante partir de la apariencia y también del folclore. Partir del humor, de las sonrisas, para descubrir la tragedia que es por lo demás su existencia. Muestro las dos caras complementarias de sus vidas. Desde el comienzo del film, sin embargo, se ve que se trata de personas desplazadas, victimas del bombardeo. Saddam Hussein ha hecho asesinar 182.000 kurdos durante la guerra Irán-Irak, y se han encontrado los osarios de 5000 cadáveres! ¿Conocen ustedes muchos ejemplos de tales masacres de una parte de la población por el poder central del mismo país? ¿Durante la primera parte uno piensa en los gitanos filmados por Kusturica. Ha visto usted sus películas, y que piensa usted de este acercamiento?Adoro sus películas. Cuando las vi, sobre todo, Tiempo de gitanos tuve el sentimiento de que sus personajes estaban muy cerca de los kurdos. Ahora bien, existen palabras en común, como la palabra “madre”. He hecho escuchar la música de Goran Bregovic a los kurdos, y ellos la reconocieron como suya. La energía, el ritmo de vida de dos comunidades cercanas. Pero el surrealismo de Kusturica, su relación con lo imaginario no existe en mi trabajo. Lo que puede parecer surreal en mis películas y en la cultura kurda es lo que más a menudo sucede. Un ejemplo: para ayudar a los refugiados kurdos iraquíes que vienen a Irán, nosotros les damos la leche en polvo. Cada día, vemos llegar a las madres con un hijo a cuestas. He terminado por preguntarme por qué sus hijos estaban siempre sobre sus espaldas y cómo hacían para que nunca lloraran. Ellas me respondían que los niños dormían. Pero, al cabo de una semana me di cuenta que los niños estaban muertos y que ellas venían a buscar la leche, para ellas mismas! Este detalle macabro parecía surrealista, pero es la triste verdad. He visto con mis propios ojos a una mujer arrojar sus dos niños dentro de un río, para que puedan escapar al hambre y a la guerra. Existen 35 o 36 millones de kurdos: entre los 18 y 20 millones en Turquía, 8 millones en Irán, 5 o 6 millones en Irak, y 1 a 3 millones en Siria, sin contar los exiliados. Pero el régimen iraquí y turco no consideran a los kurdos como seres humanos. En Irán los kurdos tienen un lugar a parte y son respetados, aunque su situación no es envidiable. Históricamente, ellos eran los guardianes de Persia. Por lo tanto estaban al frente desde que Irán fue atacado por sus vecinos, por los Rumanos…Irán fue reducido y Kurdistán se recobró partido en tres, dividido entre Irán, Irak y Turquía. Desde que un país entra en conflicto con su vecino, son los kurdos quienes se encuentran en primera línea, los que son forzados al éxodo y son victimas de la guerra. El gobierno iraní debe ayudar más a los kurdos y a los otros pueblos que viven cerca de las fronteras, donde, por razones de seguridad, no hay fábricas, sino que hay mucho desempleo y pobreza. Actualmente existen los tiros a larga distancia que restituyen esta lógica económica obsoleta mas ella perdura entre nuestros dirigentes. No estoy de acuerdo personalmente con la creación de un Estado kurdo, pero milito para que se asegure la tranquilidad de este pueblo perseguido y que sea libre de hablar su lengua, de defender su cultura…Por esta razón mis películas son en lengua kurda, a excepción de uno o dos personajes, el profesor en A Time for the drunken Horses o los policía de Marooned in Irak. Dicho esto, se que debo al cine iraní haber podido presentar Marooned in Irak en el Festival de Cannes… Información adicionalEntrevista a Bahman Ghobadi. La continuidad de la rutina de la vida misma Por Claudia Jaramillo y Mauricio Alvarez Reseña de A time for the drunken horses por Mauricio Alvarez Reseña de Blackboards de Samira Makhmalbaf por Claudia Jaramillo Filmografía de Bahman Ghobadi en imdb.com |
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