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Son palabras feas, la verdad, que no
van muy bien con nuestra actual manera de peinarnos. Pasamos demasiadas
horas al día viendo E! Entertainment Television para
interesarnos en apelativos tan densos y tan llenos de clisés.
Así sepamos quien es Henri Langlois, la otra verdad es que no
nos interesa demasiado. Y no nos interesa tampoco ser la nueva ola de
dragones que cuidan de los tesoros de nadie ni nada por el estilo.
Pero
si ese es el nombre que nos merecemos por desperdiciar nuestras vidas
frente a las pantallas, esta pantalla, cualquier pantalla, y amar al
cine de una manera casi desesperada, pues bien, lo aceptamos con
resignación, siempre y cuando no se espere de nosotros un
comentario pertinente acerca de la fascinante fotografía, el
sólido guión o la grandiosa actuación de Cher en
ese grandioso film de Charl Chá, cuyo asistente de percha se
destacó luego en películas tan reconocidas como bla y bla y bla.
Pero
para quienes sí se sienten cómodos con esas palabras
(especimenes extraños, mejor conocidos como cineclubistas), va
dedicado éste, el número 2 de pulpmovies web magazine
(que llega al aire después de algunos tropiezos, pero -lo
admitimos públicamente- firme y bonito como un CD de Radiohead).
Muchos
de ellos, y algunos de nosotros, estuvimos este mes de octubre en el
Primer Encuentro Regional de Cineclubes organizado por el Cineclub El
Perro Andaluz de la Universidad de Medellín. Evento que a la
final, pensamos algunos (y hasta aquí va el uso de la primera
persona del plural), no fue ni tan primero ni tan encuentro.
Ni tan primero (lo dicen Diego y Andrés
del Silencio Canudo
[1]) porque en los setentas otras personas también se tomaron el
trabajo de reunir a otras personas con el mismo objetivo.
Pero alguna razón sí tienen los organizadores: y es que
era necesario un primer encuentro (éste sí primero) a
nivel generacional, pues hasta el momento sólo era posible
presentir la presencia de los otros por los nombres de las
películas que programaban.
Y no fue tan encuentro, pues
la asistencia no fue la que se esperaba, y, aún más
importante, la dinámica del evento no contribuyó para que
el verbo al que alude el nombre pudiera tener lugar.
Faltó
eso, precisamente, faltó dinámica, faltó ritmo,
faltaron propuestas. La promesa fue entonces crear un espacio virtual
de discusión y eso es lo que pretendemos hacer, promover el
debate.
Faltaron, además, algunas personas
que consideramos claves para entender de qué va la cosa. La
gente de Conexión Nosferatu, por ejemplo (a los cuales,
válgame la nostalgia, les debemos un sentido y lacrimoso
homenaje), a quienes les tocó cerrar, triste (o
afortunadamente), una forma de ver cine en Medellín: doce del
día, a punta de tinto, pero en 16 mm.
Faltó,
además, debate, garras. En una sola palabra: faltó
diversión. Y aquí entonces, es necesario celebrar las
preguntas indiscretas y la a veces tímida valentía de los
ya mencionados Silencio Canudo, que, sin importar el fuera de lugar,
aún conservan ese espíritu inquisidor de la
polémica pública y la disposición a la
confrontación directa. Estos chicos se atrevieron a cuestionar
desde la figura casi celestial de su santidad Luis Alberto Alvarez,
hasta el evento mismo.
Y valga. Al menos sin Luis Alberto
Alvarez nos hubiéramos ahorrado un montón de prejuicios
inútiles, es decir morales, frente a la manera en que su
generación de discípulos entiende el cine. El cine,
gracias a dios, no nació con Luis Alberto Alvarez ni se
murió con Charles Chaplin.
Y valga.
Algunos (yo)
somos más prudentes, más ineptos, y por eso esperamos el
amparo y la oscuridad de la red para decir algunas cosas.
Claro que es necesario también ser
justos con los organizadores y agradecerles el esfuerzo, que al parecer
no fue poco. Sólo que es divertido cuestionar la verdadera
efectividad de estos espacios.
La cosa es que fue rico haberte
conocido, triste enterarnos del destino de Cría Cuervos
(hermanos de exilio, por razones no siempre claras), pero no por estar
sentado junto a alguien uno tiene necesariamente una experiencia en
común.
Oscuras o no las razones del encuentro, si es
necesario o no un segundo, si lo hay o no (algunos insinuaron que se
podría hacer en Santafé de Antioquia), para aquellos que
les interese, va este número, nuestras memorias subjetivas del
encuentro, y más. Y la invitación a nutrir este debate,
si es necesario.
Si no lo es, pues nada que hacer. Pueden leer
en cambio la entrevista a Tsai Ming Liang y entender un poco
porqué a las cucarachas no les gustan las fiestas de fin de
año o leer la entrevista a nuestro niño genio preferido,
Harmony Korine, que nos introduce en el misterioso mundo de las vaginas
portátiles.
O también, pueden pasarse por la zona de reseñas, donde damos cuenta del virulento paso por nuestra existencia
de algunas de las pelis más importantes del cine pulp de todos nuestros tiempos: Gummo, Julien Donkey-Boy, Eraserhead, Lost Hihgway, 24 hour party people and so on.
Y luego, si quedan tranquilos, dormir tranquilos.
[1] Los CineClubes en la Universidad de Antioquia1979-2003.
Avances de un trabajo investigativo.
Ponencia presentada en el Encuentro Regional de Cine Clubes de Antioquia. Medellín. Octubre de 2003.
Por: Andrés Ríos Llano y Diego Lopez, Silencio Canudo Cine Club La Ceja
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