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UNA EDITORIAL, DOS CONFESIONES
Por Jorge Serna
1. Pulpmovies
Ahora es innegable. Ya somos grandecitos. A pesar de toda nuestra
resistencia, poco a poco las realidades han venido cercenando nuestra
dedicación a este proyecto. Pulpmovies se mueve ahora con la
lentitud calma de la madurez. Esto, hace algunos años, lo
hubiésemos negado avergonzados, implacables. Ahora no importa.
La madurez, desde aquí, al fin y al cabo, sí es bonita. Y
la claridad que proporciona, sobre todo. El mundo a veces se presenta
con sus límites bien definidos y eso al menos se le agradece. Al
mundo.
Pero la falta de dedicación no quiere decir, necesariamente,
falta de amor. Pulpmovies es un proyecto tan vital que sobrevive a
pesar de nuestras ineptitudes y aplazamientos. Pulpmovies sobrevive
porque es un proyecto necesario, urgente. Y con toda la calma del caso,
y con la fe y la convicción que nos caracteriza, seguimos vivos,
en contra de todos los pronósticos.
Así mismo, retrasado y escueto, sale este nuevo número de
nuestro magazine online. Compuesto por tres frentes básicos y
una motivación central:
- el reciclaje. Textos antiguos, reciclados de nuestro archivo, pero de ninguna manera obsoletos o impertinentes.
- Descubrimientos (iba a decir nuevos, nuevos descubrimientos pero me
doy cuenta a tiempo que cualquier descubrimiento siempre será
algo nuevo): Elephant y Good bye Dragon inn, y El regreso y Punch Drunk Love
que nos hacen creer con más fe que nunca y nos mantienen firmes
en nuestras convicciones. El cine sigue vivo y hacia adelante es
más bueno.
- Y redescubrimientos: La vie rêvée des anges, L’humanité, Chris Marker, entre otros, en los que aún pensamos, de vez en cuando.
- Y, por supuesto, Claire Denis, nuestra niña linda, que siempre y para siempre, será un descubrimiento bienvenido, rico.
2. Claire Denis.
La imagen puede ser recurrente, y absurda, pero no tengo otra forma de expresarlo. Claire Denis es
una de esas niñas lindas que uno ve en el colectivo y de la cual
se enamora perdidamente apenas mirarla. Porque ella mira por la
ventanilla tan atenta que dan ganas de mirar lo que ella mira, que dan
ganas de ser parte de sus ojos. Y lentamente, en cada viaje, va uno
descubriendo cosas nuevas de ella. A qué horas sale, y donde se
baja, y para donde coge, y qué le interesa y a qué y a
quienes mira y por cuanto tiempo y nunca pierde uno la esperanza.
Claire Denis, así, discreta y delicada, se roba
gran parte de nuestra atención esta vez, por encima de temas
más amplios y complejos. Ella, así no lo sepa, es nuestra
niña linda. Tal vez la directora más importante que hemos
conocido. Y por eso el homenaje, la dedicación. Que esperamos ir
nutriendo de a poquitos. Y mientras esperamos pacientes su Vendredi Soir, continuamos este viaje, lento y atento, por la piel y la pantalla, dos regiones dignas de explorar hasta el cansancio.
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