Editorial
El cine de los mínimos.
Desde pulpmovies anunciamos el inicio de nuestra programación
de cine. Se trata de la pimera temporada pulpmovies 2005 que va de febrero
a abril. Este año nuestra programación en Medellín
consistirá de tres temporadas de cine separadas entre sí
por algunas semanas. En total presentaremos menos películas que
en años anteriores. Menos películas pero una programación
cada vez más depurada. Menos horas de proyección pero más
materiales de ensayo y crítica para discutir y compartir.
En esta temporada nuestras coordenadas encuentran su centro en el medio
y lejano oriente. Cine de carreteras que va desde el pavimento de las
avenidas de Teherán a los caminos de herradura en los pueblos kurdos
de la frontera entre Irán e Irak. Cine que parece frágil
en los circuitos mainstream de la distribución y la exhibición,
pero que para nosotros es el portador de algunas de las experiencias audiovisuales
más intensas y comprometidas de nuestro tiempo.
Pero no se trata de una decisión geográfica, ni de un repaso
a la cinematografía kurdo-iraní contemporánea. Se
trata de una elección estética, pues somos testigos presenciales
o de oídas de que el cine se está reinventando aquí
y sobretodo allá, una y otra vez; y que gente como Kiarostami,
Samira, Ghobadi o Weerasethakul tienen que ver con ello. Por eso les dedicamos
el espacio de nuestras tardes de cine sin importar su procedencia o idioma.
En estas épocas donde niños, jóvenes, modelos, inadaptados,
estudiantes, asesinos y religiosos andan embelesados con sus múltiples
aparatos, nosotros pulpmovies preferimos ver y escuchar menos, sea una
decisión ética o práctica no viene al caso, tan solo
que atiborrarnos de imágenes y sonidos puede ser peligroso para
nuestra salud mental.
¿Será el peso de los ocho años?
No lo creemos, tal vez ya estamos en nuestros años de pubertad,
algo creciditos en verdad y vemos las cosas desde otro ángulo,
por eso la decisión de trabajar por temporadas es una manera de
manifestar nuestro respeto, nuestro amor, sobre todo eso... por las películas;
Poderlas ver, digerir, odiar, amar, volverlas a ver, todo esto necesita
un tiempo prudencial, volver a canalizar nuestras energías en el
acto de ver cine, acto que ya muy pocos acostumbran.
Hace unos años publicamos la traducción de una reseña
sobre Ten de Kiarostami aparecida en Cahiers du Cinéma [1]. En
ella el autor se planteaba el asunto de ¿A dónde va el carro
cinematográfico de Abbas Kiarostami? Esta pregunta plantea un problema
que Pedro Adrián Zuluaga resume, en un artículo invitado,
como el temor a que el cine [de Kiarostami] avance hacia el silencio,
hacia el NO Cine.
De allí tomamos prestado un concepto de sustracción para
englobar las películas que ofreceremos durante estos tres meses.
Sustracción de información, de movimiento de la cámara,
de detalles narrativos, de motivaciones de los personajes, y de acción,
espacio y comodidad. Cine que necesita de lo mínimo para poder
mostrar.
Esta es entonces nuestra primera temporada 2005, y aunque suene algo comercial
y pretencioso (nuestras películas no lo son), tenemos que reconocer
que todas las películas tienen un halo de pasividad, de parquedad,
de lo mínimo (minimalista dirían los artistas). Estas eran
las películas que necesitábamos, Kiarostami, siempre respetado
y venerado en esta casa al igual que Godard, Samira, Ghobadi junto a un
director de nombre onomatopéyico, en fin, les aseguramos que no
se van a "divertir", de eso pueden estar seguros.
[1]. Ten, de Abbas Kiarostami. En el camino.
Por Patrice Blouin. Traducción Claudia Jaramillo.
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