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Un paisaje gris desde Inglaterra
Un cielo gris; a veces un sol pálido que no quema. Una rugosidad
como la del cemento, sensación rasposa en la piel, en los ojos;
el polvo que se filtra en la garganta, sin embargo el aire es puro. Un
panorama destruido que parece más la consecuencia de un bombardeo
que un suburbio inglés, escombros que no estorban, basura necesaria
para la decoración (¿en dónde diablos se desarrolla
esta historia?). El pasto que se eleva, complemento perfecto para la desolación.
Encantadora desolación que no hace recordar nada. Una casa-mausoleo
con vida propia, paradójicamente podría ser la fachada de
un orfanato. Una familia de paso, lazos de amor, nada de consanguinidad,
disfuncional, se leería por ahí. Un sótano, todos
los sótanos guardan algo. No es precisamente un ambiente de terror.
Un mundo que está en mi mente, porque NO ESTOY AQUÍ:
Jack.
A partir del rostro de un adolescente se construye un mundo que sale de
los sueños... y como en los sueños, no hay reglas... entonces
lo que puede ser un juego se convierte en algo directo, porque sigue las
únicas leyes posibles de esta casa, las del deseo.... deseo que
todavía no pasa por el dolor... dolor que se ignora... que ni la
muerte de los padres puede despertar... cualquier catástrofe puede
ser un aliciente para continuar, toda pérdida es al final una ganancia...
deseo que está en todos los pequeños detalles que sólo
un adolescente sabe disfrutar: el roce provocativo, las eternas pantaletas,
la mirada que se oculta, las palabras entre dientes, los silencios y las
horas solitarias concentrados en una actividad que no deje espacio para
pensar... vanidad y desprecio por todo, aún por todos, aún
por la niña de los sueños... narciso en el espejo... en
medio de las sombras, un sueño y todos los pasos conducen a llegar
'ser'. Si el placer está ahí, en la otra habitación,
¿por qué irlo a buscar fuera de casa?, se diría Jack.
En la niebla Julie y Jack se encuentran
Aunque no haya familia, ni escuela, ni cereales para el desayuno, ahí
están; aunque algunas conductas empiezan a ser enfermizas, pero
delicadamente adecuadas al paisaje, ahí están: figuras con
conciencia que sobreviven en medio de sus vicios personales. Nada cuestionable.
Abandonados (no necesariamente falta de padres) reconstruyen la realidad
a partir de retazos. En la niebla Julie y Jack se encuentran, finalmente
se alcanzan y se hacen compañía. Si el placer está
ahí, en la misma habitación, ¿por qué estar
solos?
Filmografía de Andrew Birkin en imdb
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