home+ números anteriores+ quiénes somos+ contactos+ enlaces+
   
 
    artículos+ entrevistas+ reseñas+ cineclub+  
   

 

 
   

Days of Being Wild.

   

Wong Kar-wai. Hong Kong. 1991.

   

 

 
       
   

DAYS OF BEING WILD.
Por: Jorge Serna

Este fue el sueño:

En el Dux van a pasar un doble de Wong Kar-wai: Fallen angels seguido de Days of being wild. El tráfico me impide llegar a la proyección. Siempre es un problema de tráfico. Cuando llego, la primera película termina y los pocos asistentes salen de la sala, indignados. No quieren ver la otra película. Eso tan fragmentado, dicen. Tan lento, dicen. Demasiado azul. Sé que la copia que pasaron es la del Colombo y entonces tampoco pudieron entender los subtítulos en inglés que se desvanecen blancos en el fondo.

Detengo a alguien, a alguien conocido, a Mauro, creo, y le digo que es pura soledad. No es suficiente, dice Mauro. Y entonces me avergüenzo por no tener un argumento más convincente. Mauro me habla de la imperfección, que el videoclip no es un lenguaje, que Godard y que Antonioni. Sé que no tengo nada que decir y sin embargo balbuceo, como siempre, que no es lo mismo, que Antonioni se confunde en complejos problemas metafísicos, nada que ver con el ritmo actual, éste que vivimos, la incomunicación vía fax y el tráfico salvaje. Mauro me pregunta si he visto Antonioni y tengo que admitir que no, que me aburre, que Godard me gusta, por supuesto, pero sigue siendo demasiado francés, en el peor sentido. Demasiadas palabras, explico. Mauro no entiende y me deja ahí, parado, solo.

Detengo a alguien más, a Miriam, creo, y le digo que es pura soledad. Miriam reprocha: que el cine es más que pirotecnia visual, que el video casero, que la incoherencia, demasiado azul, dice. Sé que no tengo nada que decir, que no es necesario decir, y sin embargo digo, otra vez, que es pura soledad.

Corte.

Estoy en mi cuarto, frente al computador, enviando e-mails a todas las personas que estuvieron en el Dux.

Este es el mail:

Hong Kong es una ciudad brutal. Porque vertiginosa. E inconstante. Todas las ciudades. / Siempre es un problema de tráfico. / Y todos los asesinos están tan solos. Y filmados a diez cuadros por segundo están más solos que nunca. Y los policías. Y las chicas tras el mostrador. Y nadie tiene tiempo, ni un minuto. / Y una relación dura lo que dura destapar tu Coca-Cola en la mañana. / Porque la velocidad. Y el desencuentro. Y el metro que nos deja. Y tanto que hacer. O tan poco. / ¿Y cómo el retrato de ese ritmo no va a poder ser fragmentado, pero lento, tan azul, imperfecto?

Corte.

Y estoy en mi cuarto frente al computador intentado escribir una reseña para Days of being wild. Intentando decir que esa, la segunda película de Wong Kar-wai, es un melodrama simple y hasta convencional, pero que visto con el tiempo, desde ahora, tantos años, resulta ser un boceto de ese ritmo, vertiginoso, pero lento, que él ha logrado registrar en sus películas posteriores. Un tímido borrador ambientado en los 60's.

Corte y estoy frente al computador intentando desarrollar una idea, un poco confusa, de cómo para Godard la fragmentación es apenas un problema formal. Que en Wong Kar-wai se transforma en una preocupación extrema: capturar el instante tal cual lo vemos. A través de una ventanilla del metro, por ejemplo. Pero me doy cuenta, un poco tarde, que para ambos es lo mismo: un asunto de mirada, simple: un asunto estético.

Entonces borro.

Y corte.

Y estoy frente al computador intentando desarrollar una idea, un poco confusa, pero más lúcida, de cómo para Antonioni la imposibilidad de comunicación es apenas un problema metafísico, vano. Que en Wong Kar-wai se transforma en una preocupación vital: estar en el mundo, aquí, hoy, donde es necesario asumir la soledad como algo propio, inherente. Como asumir un brazo, por ejemplo.

Y estoy frente al computador. Y el teléfono suena. Y el contestador responde. Es Paula que dice que en Sight and Sound, la revista inglesa, hay una entrevista a Wong Kar-wai que aclara precisamente eso que pienso. No es necesario citar nombres. La distancia está en sus propias películas:

"En Days of being wild, como en Ashes of time, los personajes no están felices con su soledad. / Chungking express tiene más que ver con la forma como la gente siente actualmente. Los personajes de Chungking express saben cómo entretenerse a sí mismos. Así sea hablándole a una barra de jabón. Ellos saben como vivir en una ciudad."

Esto es lo que dice Wong Kar-wai.

Corte final.

Desisto.

Ya no intento decir nada. Yo no podría ser más claro.

 

Enlaces relacionados:

filmografía de Wong Kar-wai (imdb.com)

 

 

   
 

 

 

 

 
  magazine online pulp movies. fotografía: pedro ramírez perea. diseño pulpmovies. 2004. medellínbarcelonamadrid