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Forbrydelsens Element (el elemento del crimen) |
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Lars Von Trier. Dinamarca. 1984. 104 min. |
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PORQUE LA LUZ ES PROTAGONISTA La muerte aparece como un juego de niños, son los mismos accidentes sobre el terreno que señalan ligeros cambios en los objetos de un lugar ausente del tiempo; The Element of Crime es un texto, quizás algún libro que señala eventos entre las cosas, casualidades o sincronías... ¿Podríamos hablar de azar?, ¿ese eterno juego de Dios para mezclarse en el destino humano?... es curioso: todas la luces aparecen suspendidas singularmente en la intensidad, algo semejante a la concepción virtual que tenemos del sol y todos los demás cuerpos celestes suspendidos en la inmensidad de la nada y el tiempo... quizás la pregunta flota sobre el tiempo. Década de 1940 del viejo cine detectivesco hollywoodense: las marcas del delito se hacen ver sobre los hechos que conducen el hilo de la historia; igual, sigues estando muy lejos, en un lugar donde las edificaciones se imponen detenidas por las pesadas partículas de polvo que flotan suspendidas en el aire, como aquellos días de intenso calor donde todo se detiene, el cuerpo se inmoviliza aplastado por la inercia; animado por un ligero aire en medio de la tensa atmósfera. Es curioso, la energía eléctrica es la única que sugiere algún tipo de animación en el ambiente, los aparatos se mueven a una velocidad por fuera de sincronía en nuestra lenta construcción de movimiento a 24 cuadros por segundo, tiempo que estimamos como real, la autonomía de las máquinas se revela en su capacidad de generar un movimiento autónomo a otra velocidad de desplazamiento, ellas operan detenidas en su carcaza produciendo en su imagen la amalgama del aparato en rotación. Toda la historia sugiere un origen, un libro de evidencias, algo que sople sobre la superficie de los acontecimientos y traiga a la luz esos residuos, papeles, notas, que flotan por fuera del tiempo. Es un juego de dobles, los personajes están detenidos en sus cuerpos, inamovibles del lugar que ocupan en el espacio como la imagen especular. Sólo hablan para sí mismos, la ilación de sus razones reposan en el microcosmos de la historia de un crimen. "The crime is nothing", son otros tiempos de iniquidad, el gran matadero, las pruebas degeneradas en el cuerpo del delito susceptibles a cualquier tipo de desaparición irremediable, la rotación del mundo a la velocidad de la muerte, una velocidad congelada que niega cualquier retorno a su condición a priori, antes de los hechos, de las marcas y hendiduras que deja una historia, las cosas ya no aparecen en su lugar de origen (quizás no lo tienen). El tiempo real en una imagen lo depositamos en la motricidad visual y su sincronicidad con el impacto en la retina, en su fluidez habitual al no poder ser detenida por los disparos efectuados al eco de la noche. Una imagen es el único cuerpo capaz de operar una detención virtual de un momento en el mundo, un flash percibido a la velocidad del impacto lumínico en esa historia sincrónica de Dios; la presencia de la luz es señal de una posibilidad de movimiento y cambio, señal de que algo existe y está por cambiar en cualquier momento en el impacto de una evidencia; es lo primero que llega a la retina, es lo único que nos marca, una fotografía se convierte en evidencia del tiempo que pasa en el mundo, sobre su aparente desarrollo calmo, a la velocidad de las cosas habituales. La luz inspira una alteración general en todas sus transformaciones, el fuego, la luz de una lámpara que circunscribe todo el entorno al efecto de la atmósfera tonal que produce. Lars von Trier propone al hombre detenido, pero en estado de fuga, ausente de la velocidad a la que se forman los azares y construyendo historias en la visibilidad de las pistas que dan motivos a los movimientos humanos secretos, apartados de lo evidente, englobados en un tiempo interno. Dios nunca es claro en sus intenciones, pero es preciso en los indicios, dejando señales que nos recuerdan nuestra estadía virtual en el desarrollo de una historia (inevitablemente personal), que produce residuos, fragmentos amalgamados de cosas contenidas en la memoria, una manera de moverse en el flujo de los hechos que mutan y cambian irreversiblemente. Todo es motivado por un soplo, las palabras que se fijan a las evidencias de un hecho incontrovertible para darle veracidad, las cosas estarán silenciosas entre sí, son los aires que no se revierten. Enlaces relacionados: |
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| magazine online pulp movies. fotografía: pedro ramírez perea. diseño pulpmovies. 2004. medellínbarcelonamadrid | |||