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Sobre Eloge de l'amour de Jean Luc Godard
Por Mauricio Alvarez
"Pero Godard no es solo un iconoclasta inteligente. Es
un destructor deliberado del cine, no el primero que ha conocido este
arte, pero sí, por cierto el más tenaz, prolífico
y oportuno".
Susan Sontag.
En la película están dos sentados en una mesa hablando de
algo. Ese algo es el asunto central del filme. Nos lo
recuerda un título que se cuela intermitentemente entre los
fotogramas, "LA COSA". El filme trata entonces de la COSA
ESA. Los dos que hablan, hablan de cine, hablan de la abusiva
presencia del éxito y del fracaso, de que se hable tanto de eso
y no del asunto en sí. Mencionan a Titanic, a la que
al parecer no han visto, y se preguntan por qué se habla tanto
acerca de lo que pasa con ella pero no de ella en sí.
En la película está uno de estos dos, llamémoslo
el protagonista (título ambiguo porque en realidad este sujeto
no protagoniza nada) y van al cine, al fondo de la imagen está
un cartel de Matrix, pero él entra a ver otra cosa. Godard
hace esfuerzos por mostrarse evidente. Hay algo que él
prefiere y eso que prefiere lo prefiere en contra de otras cosas.
El mismo personaje está luego en una calle y abren una reja de
un local, que parece un cine pequeño pues hay un cartel de una
película justo en la entrada. El cartel tiene la foto de
dos niñas, Massumeh y Zahra. Aunque los nombres no aparecen en
el afiche. Más al fondo se deja leer "Quincena de
realizadores de Cannes: La Pomme. un film de..." Todo lo que Eloge de l'amour
pueda decir está semi-oculto en detalles que son a la ves
referencias a otras cosas. Entonces uno podría pensar en
Raoul Ruiz y su amigable paranoia por los objetos en el cine, en donde
todo tiene que estar ahí por algo. En el caso de Godard
parece que todo está ahí porque al director le gusta y
por el azar de ponerlo ahí puede resultar en alguna
relación de significación en el espectador. La
película como el riesgo de un documento abierto y provocado.
En Eloge de l'amour hay un hombre que tiene un proyecto, casi
seguramente el proyecto de ese hombre se llama Eloge de l'amour.
Eloge de l'amour como el problema de un hombre que tiene que hacer
Eloge de l'amour.
Entre tanto la película está llena, sumergida de
imágenes de lugares, dejando pasar el tiempo o luchando contra
él. Imágenes que son otra historia dentro de la
historia, que le dan un tiempo y una época a la película,
pero sobretodo le dan un tono. La imagen recurrente del mar
furioso que golpea contra las rocas anuncia sentimientos dentro y fuera
de la película. Son ventanas abiertas del film por las que
el espectador puede elegir su propio punto de fuga. La imagen
mucho más recurrente de las calles de París afirmado en
tono fuerte que la cosa esa de la que se está hablando es ante
todo urbana, se debe a la ciudad.
Las declaraciones sobre el cine dentro de la película son
más que explícitas y llegan al disparate. Un
helicóptero del departamento de estado de EEUU aterriza en la
playa francesa con un ranger del cine que quiere comprar los derechos
de la historia de la vida de una pareja para una película de
Spielberg que será protagonizada por Juliete Binoche y que trata
de los resistentes franceses durante la guerra. ¿Demasiado
explícito? Seguro que sí. Pero eso lo sabe muy bien
Godard. Eso es lo que él quiere. Más que
explícito es complemente disparatado. Godard nos sugiere
que el también se alimenta de estos elementos del cine, que nada
es ajeno a sus películas. Que si un helicóptero del
gobierno de los EEUU puede aterrizar en las afueras de la casa del
protagonista de Comando también lo puede hacer en sus
películas. Godard se nutre del cine del mainstream para
atacarlo. Opone a una gran tontería un gran disparate. La
diferencia está en la dosis de absurdo. Una
película que se ríe del cine y por tanto de si
misma.
Luego está la magnífica discusión sobre Estados
Unidos y América. El personaje nos deja claro que entiende
la gravedad de la usurpación del nombre de un continente por un
país que finalmente no tiene nombre y que según ella no
tiene historia y por eso viaja por todo el mundo robando la de otros
países como Vietnam. Hace algunos años Godard
anunció que mientras durara la ocupación Estadounidense
de Vietnam incluiría una escena que hiciera mención al
asunto. Muchos años después de la guerra la
mención continúa. Godard sabe
que ese asunto en el fondo está terminado y es el cine uno de
los lugares donde continúa la confrontación, por eso
parece que sigue la máxima que se
hizo popular en los setenta: crear, uno, dos tres Vietnam.
Está claro que el film de Godard es político
además de muchas otras cosas. Pero lo interesate no es la
política en si (que casi nunca es interesante) sino el tipo de
política que se propone en la película. Sus personajes
hablan de la resistencia, y de la memoria y la universalidad como
condiciones para aquélla. Pero ¿resistencia a
qué? Se me ocurre que se trata en principio de una resistencia
contra los enemigos de los cinematográfico. Tomando
prestada del catalán Vila-Matas la idea del mal de Montano -una
extraña enfermedad en la que la vida y la literatura se funden
en una sola cosa y que lleva quien la posee, cómo
único medio de curarse, a encarnar la literatura misma
como forma de resistencia contra los enemigos de lo literario que
trabajan como topos bajo un volcán y que han tomado el poder de
las editoriales y la crítica para llenar las librerías y
las mesas de noche de bazofia escrita. En este sentido
Eloge de l'amour es una forma de resistencia política y
estética contra los enemigos del cine que atrincherados dentro
del cine mismo buscan desesperadamente encerrarlo en el molde de la
hegemonía.
Para resistir Godard propone la memoria y entonces llena la
película de citas, de literatura, de pintura, de música,
de reflexiones sobre el cine y de lugares memorables a los que
sólo un trajinado caminante de su ciudad puede extraer todo su
significado. Como segundo ingrediente el autor nos propone la
universalidad que es el antagónico por naturaleza de la
hegemonía cultural. Lo universal es el personaje que
está en la calle e inicia una conversación mientras se puede entrever un cartel que dice La pomme, un film de Samira
Makhmalbaf. Lo universal no es que Samira viva al otro lado del
Mediterráneo sino que desde allí, como desde cualquier
otro lado, use sus imágenes para tratar <la cosa esa> que tanto
preocupa a Godard.
Pero a la vez que una forma de resistencia contra los enemigos de lo cinematográfico Eloge de l'amour
es un dardo potente que apunta contra el cine mismo. Godard
resiste contra los enemigos de lo cinematográfico pero él
es al mismo tiempo uno de sus enemigos más importantes. Su
película habla de la imposibilidad de hacer una
película. Los actores ensayan frente a la pantalla lo que
deben decir en esta película, pero no son capaces de hacerlo, no
pueden encarnar al personaje, y así la película se queda
sin personajes, sólo con actores a mitad de camino, intentando
ser los personajes de una historia que debería hablar sobre el
amor y los niños y los viejos y los adultos.
El proyecto de Eloge de l'amour está perdido desde el
principio, pero hay gente dentro de la película que considera
importante hacerla y sostienen la pertinencia e importancia del
proyecto. ¿Godard revela los miedos que tuvo al hacer la
película? ¿Son sus miedos frente a todo el cine?
¿Godard no tiene miedo? ¿Miedo a qué?
Para destruir el cine Godard destruye su película:
primero nos quita el color, nada sorprendente en principio. Luego
elimina la continuidad fundiendo a negro después de cada toma y
empezando siempre de nuevo. Haciendo la película siempre
en presente. También (obviamente) arrasa con la coherencia
narrativa y deja que sus personaje
deambulen por la película sin historia y los pone a construir el
proyecto de la propia película o de una cosa se debe hacer. Al final y cuando el color vuelve
Godard destruye las imágenes y las llena de granos. Distorsiona,
desenfoca, trastoca el contaste, superpone
imágenes, el mar, siempre los golpers de las olas contra las rocas, filma repetitivamente el mar con su cámara
digital lo que hace que parezca más rapidp, más violento, más mar. Su
cámara digital a la vez que da lugar a su película da pie
para estropearla. Y de esta manera se suma a esa secta de
individuos anómalos que profesan un afecto desmedido por los
"desperfectos" del video digital cuando se escanea a 35 mm.
Es algo parecido al scratch generado digitalmente, que Portishead y
Massive Attack llevaron en el trip-hop al borde del fetichismo.
Al final de su saga de crímenes contra el cine Eloge de l'amour
nos presenta una discusión sobre las formas del arte. El
personaje cuestionado por sus predilecciones personales no se corta al
afirmar que él prefiere la novela sobre el cine. De
inmediato vienen a la mente del espectador nombres de libros en los que
el personaje podría estar pensando y cualquiera que sea la
elección uno sabrá que los prefiere porque ellos
destruyeron la novela para poder hablar de ESA COSA.
"Sigo siendo tan crítico como lo era en la época
de Cahier du Cinema la única diferencia es que en lugar de
escribir críticas, ahora las filmo"
J-L. Godard.
Enlaces
Filmografía de Jean Luc Godard en imdb
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