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Eloge de l´amour

   

J-L.Godard. Francia, Suiza, 2001. 97 min.

   

Sobre Eloge de l'amour de Jean Luc Godard
Por Mauricio Alvarez


"Pero Godard no es solo un iconoclasta inteligente.  Es un destructor deliberado del cine, no el primero que ha conocido este arte, pero sí, por cierto el más tenaz, prolífico y oportuno".
Susan Sontag.

En la película están dos sentados en una mesa hablando de algo.  Ese algo es el asunto central del filme.  Nos lo recuerda un título que se cuela intermitentemente entre los fotogramas, "LA COSA".  El filme trata entonces de la COSA ESA.  Los dos que hablan, hablan de cine, hablan de la abusiva presencia del éxito y del fracaso, de que se hable tanto de eso y no del asunto en sí.  Mencionan a Titanic, a la  que al parecer no han visto, y se preguntan por qué se habla tanto acerca de lo que pasa con ella pero no de ella en sí.

En la película está uno de estos dos, llamémoslo el protagonista (título ambiguo porque en realidad este sujeto no protagoniza nada) y van al cine, al fondo de la imagen está un cartel de Matrix, pero él entra a ver otra cosa.  Godard hace esfuerzos por mostrarse evidente.  Hay algo que él prefiere y eso que prefiere lo prefiere en contra de otras cosas.

El mismo personaje está luego en una calle y abren una reja de un local, que parece un cine pequeño pues hay un cartel de una película justo en la entrada.  El cartel tiene la foto de dos niñas, Massumeh y Zahra. Aunque los nombres no aparecen en el afiche.  Más al fondo se deja leer "Quincena de realizadores de Cannes: La Pomme. un film de..." Todo lo que Eloge de l'amour pueda decir está semi-oculto en detalles que son a la ves referencias a otras cosas.  Entonces uno podría pensar en Raoul Ruiz y su amigable paranoia por los objetos en el cine, en donde todo tiene que estar ahí por algo.  En el caso de Godard parece que todo está ahí porque al director le gusta y por  el azar de ponerlo ahí puede resultar en alguna relación de significación en el espectador.  La película como el riesgo de un documento abierto y provocado.

En Eloge de l'amour hay un hombre que tiene un proyecto, casi seguramente el proyecto de ese hombre se llama Eloge de l'amourEloge de l'amour como el problema de un hombre que tiene que hacer Eloge de l'amour.

Entre tanto la película está llena, sumergida de imágenes de lugares, dejando pasar el tiempo o luchando contra él.  Imágenes que son otra historia dentro de la historia, que le dan un tiempo y una época a la película, pero sobretodo le dan un tono.  La imagen recurrente del mar furioso que golpea contra las rocas anuncia sentimientos dentro y fuera de la película.  Son ventanas abiertas del film por las que el espectador puede elegir su propio punto de fuga.  La imagen mucho más recurrente de las calles de París afirmado en tono fuerte que la cosa esa de la que se está hablando es ante todo urbana, se debe a la ciudad. 

Las declaraciones sobre el cine dentro de la película son más que explícitas y llegan al disparate.  Un helicóptero del departamento de estado de EEUU aterriza en la playa francesa con un ranger del cine que quiere comprar los derechos de la historia de la vida de una pareja para una película de Spielberg que será protagonizada por Juliete Binoche y que trata de los resistentes franceses durante la guerra.  ¿Demasiado explícito? Seguro que sí. Pero eso lo sabe muy bien Godard.  Eso es lo que él quiere. Más que explícito es complemente disparatado.  Godard nos sugiere que el también se alimenta de estos elementos del cine, que nada es ajeno a sus películas.  Que si un helicóptero del gobierno de los EEUU puede aterrizar en las afueras de la casa del protagonista de Comando también lo puede hacer en sus películas.  Godard se nutre del cine del mainstream para atacarlo. Opone a una gran tontería un gran disparate.  La diferencia está en la dosis de absurdo.  Una película  que se ríe del cine y por tanto de si misma.

Luego está la magnífica discusión sobre Estados Unidos y América.  El personaje nos deja claro que entiende la gravedad de la usurpación del nombre de un continente por un país que finalmente no tiene nombre y que según ella no tiene historia y por eso viaja por todo el mundo robando la de otros países como Vietnam.  Hace algunos años Godard anunció que mientras durara la ocupación Estadounidense de Vietnam incluiría una escena que hiciera mención al asunto. Muchos años después de la guerra la mención continúa. Godard sabe que ese asunto en el fondo está terminado y es el cine uno de los lugares donde continúa la confrontación, por eso parece que sigue la máxima que se hizo popular en los setenta: crear, uno, dos tres Vietnam.

Está claro que el film de Godard es político además de muchas otras cosas. Pero lo interesate no es la política en si (que casi nunca es interesante) sino el tipo de política que se propone en la película. Sus personajes hablan de la resistencia, y de la memoria y la universalidad como condiciones para aquélla.  Pero ¿resistencia a qué? Se me ocurre que se trata en principio de una resistencia contra los enemigos de los cinematográfico.  Tomando prestada del catalán Vila-Matas la idea del mal de Montano -una extraña enfermedad en la que la vida y la literatura se funden en una sola cosa y que lleva  quien la posee, cómo único  medio de curarse, a encarnar la literatura misma como forma de resistencia contra los enemigos de lo literario que trabajan como topos bajo un volcán y que han tomado el poder de las editoriales y la crítica para llenar las librerías y las mesas de noche de bazofia escrita.   En este sentido Eloge de l'amour es una forma de resistencia política y estética contra los enemigos del cine que atrincherados dentro del cine mismo buscan desesperadamente encerrarlo en el molde de la hegemonía.

Para resistir Godard propone la memoria y entonces llena la película de citas, de literatura, de pintura, de música, de reflexiones sobre el cine y de lugares memorables a los que sólo un trajinado caminante de su ciudad puede extraer todo su significado. Como segundo ingrediente el autor nos propone la universalidad que es el antagónico por naturaleza de la hegemonía cultural.  Lo universal es el personaje que está en la calle e inicia una conversación mientras se puede entrever un cartel que dice La pomme, un film de Samira Makhmalbaf.  Lo universal no es que Samira viva al otro lado del Mediterráneo sino que desde allí, como desde cualquier otro lado, use sus imágenes para tratar <la cosa esa> que tanto preocupa a Godard.

Pero a la vez que una forma de  resistencia contra los enemigos de lo cinematográfico Eloge de l'amour es un dardo potente que apunta contra el cine mismo.  Godard resiste contra los enemigos de lo cinematográfico pero él es al mismo tiempo uno de sus enemigos más importantes.  Su película habla de la imposibilidad de hacer una película.  Los actores ensayan frente a la pantalla lo que deben decir en esta película, pero no son capaces de hacerlo, no pueden encarnar al personaje, y así la película se queda sin personajes, sólo con actores a mitad de camino, intentando ser los personajes de una historia que debería hablar sobre el amor y los niños y los viejos y los adultos.

El proyecto de Eloge de l'amour está perdido desde el principio, pero hay gente dentro de la película que considera importante hacerla y sostienen la pertinencia e importancia del proyecto.  ¿Godard revela los miedos que tuvo al hacer la película? ¿Son sus miedos frente a todo el cine? ¿Godard no tiene miedo? ¿Miedo a qué?

Para destruir el cine Godard  destruye su película: primero nos quita el color, nada sorprendente en principio.  Luego elimina la continuidad fundiendo a negro después de cada toma y empezando siempre de nuevo.  Haciendo la película siempre en presente.  También (obviamente) arrasa con la coherencia narrativa y deja que sus personaje deambulen por la película sin historia y los pone a construir el proyecto de la propia película o de una cosa se debe hacer.   Al final y cuando el color vuelve Godard destruye las imágenes y las llena de granos. Distorsiona, desenfoca, trastoca el contaste, superpone imágenes, el mar, siempre los golpers de las olas contra las rocas, filma repetitivamente el mar con su cámara digital lo que hace que parezca más rapidp, más violento, más mar.  Su cámara digital a la vez que da lugar a su película da pie para estropearla.  Y de esta manera se suma a esa secta de individuos anómalos que profesan un afecto desmedido por los "desperfectos" del video digital cuando se escanea  a 35 mm.  Es algo parecido al scratch generado digitalmente, que Portishead y Massive Attack llevaron en el trip-hop al borde del fetichismo.

Al final de su saga de crímenes contra el cine Eloge de l'amour nos presenta una discusión sobre las formas del arte.  El personaje cuestionado por sus predilecciones personales no se corta al afirmar que él prefiere la novela sobre el cine.  De inmediato vienen a la mente del espectador nombres de libros en los que el personaje podría estar pensando y cualquiera que sea la elección uno sabrá que los prefiere porque ellos destruyeron la novela para poder hablar de ESA COSA.

"Sigo siendo tan crítico como lo era en la época de Cahier du Cinema la única diferencia es que en lugar de escribir críticas, ahora las filmo"
J-L. Godard.


Enlaces
Filmografía de Jean Luc Godard en imdb

   
 

 

 

 

 
  magazine online pulp movies. fotografía: pedro ramírez perea. diseño pulpmovies. 2004. medellínbarcelonamadrid