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Harry, un ami qui vous vuet du bien. (Harry, un amigo que te quiere)


Dominik Moll. Francia. 2000. 117 min.

 
 

 

Harry está aquí para ayudarte

 
  Por: Mauricio Alvarez  
           


"Work like you don't need the money. Love like you've never been hurt. And dance like no one is watching."

Dominik Moll: Director alemán. 2 largometrajes. Cuarenta años. Dos hijas.

Claro, los datos biográficos de un director de cine son prescindibles para ver un film. ¿Aún el nombre?

Domink Moll: Director de cine. Vive. Dos hijas.

Sólo esto último. Sólo si se está en la mitad de un embotellamiento de tráfico en medio de un calor sofocante y una de las hijas golpea el asiento trasero mientras la otra llora porque dejó la barbie en su casa podemos reconocer la importancia de la paternidad de D. Moll en Harry. El director limpia su mente en la pantalla. Así es el cine. Quizá para eso.

"How the hell did I get myself into this mess?"
Dice Moll que dicen sus amigos irritados y exhaustos por la falta de tiempo y los infinitos problemas prácticos por resolver en la vida diaria de una pareja que tiene al menos dos hijas pequeñas. Pero uno termina por acostumbrarse, dicen. Uno es capaz de muchas cosas luego de abandonar sus sueños de la adolescencia. Como llevar una vida pragmática. Vivir y dejar vivir. Hacer lo que se debe hacer. Eso es lo que dicen.

Michael, un humano, o sea un personaje, piensa que lo hace bien, aún con sus dos hijas gritando en el asiento trasero. Lleva lo de todos los días y se evita problemas. Asegura que todos tienen parte de la verdad, de su verdad y a todos concede poco de ella. Se parece tanto a nosotros. Pero tiene una ventaja: es un personaje, y el director, el de las dos niñas, lo defiende y lo entiende, dice que si no fuera así, no se preocuparía por sus personajes y no estaría interesado en filmarlos. Por eso Harry.

Harry, un amigo, un amigo que te quiere. Quiere ayudarte. Pero Harry tiene una filosofía drástica: todo problema tiene una solución, pero no un arreglo simple, sino una solución que erradica el problema. El asunto aquí, en la película, no es de si hay buenos o malos. Se trata de un asunto de procedimiento. Los hechos y la forma de resolverlos.

Hecho uno: las hijas, los golpes, el calor, la barbie, y el tráfico.
Hecho dos: los padres, ya estás grandecito, dicen, para ellos siempre serás un niño, eso creen. Te escogen el color de la camiseta, la pintura del baño y las drogas que no debes consumir.
Hecho tres: los sueños, la adolescencia, sentirse bueno para algo: la poesía hormonal, el cuento corto visceral, pero: vivir y dejar vivir. Un trabajo, una rutina, arreglar el jardín, ir al banco.

Ahora bien, si tus hijas no te dejan vivir tranquilo ni en un trancón y tu amigo que te quiere ha decidido ayudarte, ¿no sería conveniente matarlas?

Stop. Hemos llegado demasiado lejos. Asesinato de menores premeditado. Pero dice el director, cuyas hijas viven, que cuando empezó a escribir el guión no tenía ni idea del tipo de soluciones que Harry propondría y que se vio atrapado en su propio juego. ¿Quiere decir esto que Harry vive más allá del propio director? ¿Y si existiera más allá de la película? ¿O sea en nosotros?

Stop 2. Demasiado lejos nuevamente. Harry podría ser simplemente un sueño de Michael, o del director o de nosotros, entrelazado con algunas pesadillas. Pero eso sería una metáfora.

En todo caso, Michael, Harry, las niñas, los papás, todos tienen una ventaja sobre nosotros, son personajes, sólo el director puede darles vida, aunque ésta continúe por fuera de la película. Nuestra ventaja, de este lado, es que al señor D. Moll no le gusta regar sangre por toda la pantalla, le parece mejor, más divertido, crear tensión con puras sugerencias.

"Send me Harry, I want to introduce him to my parents"
De una conversación entre el director y el productor.

Filmografía de Dominik Moll en imdb
 

 
 
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    magazine online pulp movies04. fotografías: claudiajaramillo. diseño pulpmovies. 2004. medellínbarcelonamadrid