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Last Life in the Universe. | ||||
| Ruang Rak Noi Nid Mahasan |
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| Pen-Ek Ratanaruang. Tailandia/Japón. 2003. 112 min |
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| Por: Yenny Chaverra |
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Last life in the universe Una comedia lounge … romántica …con algunos accidentes, tiros y amigos…talvéz…una película reconfortante.“Queríamos ver la cosas que estaban pasando en el interior de los personajes. Así que decidí ver si la cámara podía captar la emoción. ¿Podemos tomar la cámara desde adentro de los personajes y filmarlos desde allí?. Cuando ésta es la tarea, inevitablemente el lugar y el tiempo desaparecen. No siempre estás seguro, cuando es de día y cuando de noche” Pen-Ek Ratanaruang (1) “Mi nombre es Kenji. Éste podría ser yo dentro de tres horas. ¿Por qué querría suicidarme?, No sé…No me suicidaría por las mismas razones que otros suicidas lo hacen. Problemas de dinero, corazón roto, desesperanza, no, no es mi caso. Muchos libros dicen que la muerte es sosiego. ¿Sabías esto?. No es necesario seguir las últimas tendencias. No es necesario estar en paz con el resto del mundo. No más e-mail, no más teléfono. Será como tomar una siesta…Antes de despertar renovado, y comenzar tu próxima vida. Esto es lo que dicen los libros”. (2) Todo es un intento de suicidio, hasta que suena el timbre, después, nos toca continuar con nuestra vida. No hay tiempo, ni espacio, sólo atmósfera. Y en ella Noi y Kenji. Bueno, antes Kenji estaba un poco solo y tenía ciertas intenciones. Ahora Noi también está sola y todo le da igual. Un puente los arrojo el uno al otro. Un accidente en la vida de ambos que ya era poco. Eso puede unir a dos personas, o por lo menos a dos personajes en un guión, cómico, romántico y sí, de nuevo, insisto, melancólico, como cierta intimidad asiática sabe hacerlo. El género, que suele ser un elemento formal, se convierte en un accesorio que Noi y Kenji ignoran, ya que poco les importa si hacen parte de un policiaco o una comedia romántica (eso está reservado a los personajes secundarios). Ambos, ya tienen suficiente con recobrar sus propias vidas, sobrellevando la ajena. Restableciendo un orden, sin hacer demasiadas preguntas, o haciéndolas en un inglés impersonal, que comparten sin comprometerse. La imagen como un flujo transparente se interrumpe, cuando ambos se detienen a devolvernos la paz visual que a veces estamos buscando. Kenji se había encargado de sanearlo todo al comienzo, Noi, más calida, deja que entremos en su casa y veamos su interior apilado en lavaplatos, ropa sucia y comida rancia. Ambos, por instinto, austeros en sus ambiciones, no definen aún, la relación que no los separa. Pero quieren lo mismo, sosiego. Ellos, permanecen sentados, más livianos por lo que han perdido, compartiendo su falta de expectativas a largo plazo. No están seguros de estar buscando el amor, pero por si acaso, desean volver a verse. Ojalá en otro lugar, pronto. Ojalá en la misma lengua, tranquilos, tristes y sonrientes. Por lo demás, trato de entender, cómo un hombre que se automutilaba y se revolcaba en charcos de sangre en honor a su jefe en Ichi The Killer, logra aplacar su euforia, sentarse en un sofá, cerrar lo ojos sin soñar ni pensar. Me imagino que con el lente de Christopher Doyle “This is bliss”. Fuentes (1)Palabras de Pen-Ek Ratanaruang, en una entrevista concedida a la revista indieWIRE 2004. (2)Kenji al comienzo de Last Life in the Universe. Información adicional |
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