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Lumiere & compagnie: un cadáver exquisite.

   

Coordinado por Sarah Moon. Cámara restaurada por Philippe Poulet (Museo de Cine de Lyon)

       
   

Lumiere & compagnie: un cadáver exquisito
Por Mauricio Alvarez


Las reglas
El juego es relativamente simple (como casi todo, en esencia): tomar la primera cámara de los hermanos Lumiére (1895) y hacer una película continua de no más de 52 segundos, no más de tres tomas, sin luz artificial y sin sonido sincrónico.

El resultado: 40 cortometrajes y un documental.  Aparece el blanco y negro lleno de manchas que abre el apetito de los nostálgicos que lo que más extrañan del cine son las rayas que cruzan verticalmente la pantalla a toda velocidad, como una especie de skratch fílmico (no por otra cosa el software edición digital incluye funciones para generar este "efecto").  Además se nota un flicker producido por la baja velocidad de disparo el cual varía de acuerdo a la "buena mano" de cada director.

Instrucciones para tomar fotos
Allí aparece la cajita mágica, salida del museo, un objeto de fetiche, mecánico, simple: sólo hay que introducir la cinta virgen en los rodillos.  Tomar la película entre los dedos por última vez, antes de olvidarla para siempre en las cámaras que sólo tienen botones y pantallas de cristal líquido.  Todo este procedimiento se olvidará por "inútil" aunque quizá algunos religiosos, como los que aún usan los acetatos de 78 rpm, sigan practicando el ritual.  El mecanismo-milagro es simple también: se mueve la manivela con la mano, la cinta pasa y se toma una foto.  Si se mueve la manivela lo suficientemente rápido, como en una bicicleta, se tomarán tantas fotos que luego, al revelarlas y pasarlas rápido una tras otra, el ojo: asustado, engañable, lento; las superpondrá en la retina y aparecerá el movimiento.  Sólo eso, capturar el movimiento: esa extraña relación entre el espacio, el tiempo y nuestros sentidos.  Y no hay monitores, ni edición no lineal. Simplemente dejar pasar el mundo en 52 segundos, en no más de 1000 cuadros.

El retorno
El cine intentando retornar, retomar.  100 años es muy poco han dicho hasta la saciedad. Pero son muchos.  Kiarostami porta la cámara de los Lumiére, asunto de técnica y arqueología.  Pero ¿podrían ver los hermanos Lumiére o sus coterráneos: Close-up o Taste of Cherry? Separación irresoluble, el cine que ahora vemos, no lo separa  el tiempo ni la técnica, lo separa la imagen misma. Es otro el código, no es asunto de cámaras ni de bits de color por píxel, nuestra mirada, y la de cierto cine, es otra.  Fragmentación, sugerencia, implícito, tácito, silencio, quietud, relatividad.  La quietud de los personajes de Angelopoulos, que caminan en silencio minutos enteros por una playa, es la misma en 52 segundos.  La alucinación de Lynch, la mirada de Jaco van Dormael ...

La imagen dentro de nosotros
52 segundos y unas preguntas. ¿Por qué filma?, ¿piensa que el cine es mortal?.  Las respuestas y los filmes varían.  Los nombres: Theo Angelopoulos, Vicente Aranda,   Abbas Kiarostami, J.J. Bigas Luna, Costa-Gavras, Peter Greenaway, David Lynch, Michael Haneke, Spike Lee, Jacques Rivette, Fernando Trueba, Régis Wargnier, Wim Wenders,  Zhang Yimou, Jaco van Dormael   y otros 35 nombres, algunos demasiado franceses, quizá desearíamos encontrar otros, no se: Scorsesse, Svankmajer, Kusturica, Jess Franco (exagero?).
 
Sean los que sean, están allí, con la cámara en la mano, demostrando que quizá el origen no está en la cajita de los Lumiére, sino un poco más cerca, en la maquinaria químico-eléctrico-orgánica que nos permite ver imágenes, recordarlas, procesarlas y crearlas dentro de nosotros mismos.  Como el músico que escribe desperado en el papel las melodías que retumban en su cabeza así nace el cine desde nuestro interior y las imágenes se hacen y sólo esperan que las saquemos, como sea, en un rollo de película movido con la mano o en una pedazo de circuito opto-electrónico montado en el hombro.  No importa, el cine ya estaba creado, estaba con nosotros.


Enlaces relacionados
Full cast & Crew imdb.com


   
 

 

 

 

 
  magazine online pulp movies. fotografía: pedro ramírez perea. diseño pulpmovies. 2004. medellínbarcelonamadrid