home+ números anteriores+ quiénes somos+ contactos+ enlaces+
   
 
    artículos+ entrevistas+ reseñas+ cineclub+  
   

 

 
   

The man who wasn't there (el hombre que nunca estuvo allí).

   

Ethan y Joel Coen. EE.UU. 2001. 116 min.

    Por: Elkin Usuga  
       
   

La Historia Gris de un Hombre Gris en Gris.
(o un film noir más bien film gray).

"Sólo me importa saber que un hombre es un ser humano- esto me es suficiente-; no podría ser peor".
Mark Twain.

Una voz en off; un Hombre muerto; o, mejor: la voz en off de un Hombre que nunca estuvo vivo, de un Hombre que siempre estuvo muerto en vida. Será que la vida es una muerte constante, o como dijo Young: "nacer, no es más que empezar a morir".

Narración en primera persona para estar a salvo, para sentirse a salvo, para encontrarse a sí mismo, para encontrar su identidad.

Identidad, ¿qué es la identidad? Según algunos clásicos intelectuales - filósofos, sicólogos, antropólogos... -, sí: Identidad: sinónimo de individualidad, que traduce personalidad, unicidad, irrepetibilidad, fidelidad a sí mismo. Pero para mí nada es tan puro, todos estamos contaminados de todos; acaso de ahí, en vez de compasión o repulsión, un espejo; un espejo tuyo y mío, y nuestro. Además, no es tan patética como cierta Bailarina...; he ahí su salvación, y la mía también, y si quieres la nuestra.

Es así como, si deseamos, podemos tomar por cierto la idea de ver al inmortal Mr. Crane, como un Ser Humano con una identidad que proporciona esa pretendida pureza, y no verlo entonces, convertido en casi un ser semi-autista-aturdido, manipulable-manipulado, sin inteligencia corriente, e instintual reprimido, como pretende y logra, este ya clásico del Séptimo Arte. Si este Mr. Crane posee una "identidad pura", que es la planteada por estos clásicos intelectuales en la teoría, ¿por qué o en qué los Coen los superan, y llevan a escena toda la síntesis con una solución equivalente en peso, pero igualmente la perfecta antítesis a su "clásico-dudosa" propuesta?

La respuesta a este interrogante está en el final de la película, se coge en el aire. Los Coen nos dan casi todo, se nota su preocupación sobre el personaje; será tal vez, la estrecha relación - de Joel - con este mundo de una forma más íntima y directa, ya que él está casado con su mejor actriz; y madamme McDorman ha desempeñado sus mejores papeles al lado de su esposo dirigiéndola (no sé si en todos los sentidos), como una especie de "Mujer bajo influencia" con resultados muy positivos, en este caso.

Ahora bien, reconozco que sufro de una confianza ciega por los hermanos Coen, ya que sin duda ellos no marcarían este hito iconográfico en la historia del cine, sino estuviesen ambos - Joel y Ethan - tan unidos, no sólo por consanguinidad, sino estética y artísticamente también. Y así mismo no puedo negar mi probable subjetivismo a la hora de referirme sobre sus obras maestras y el entorno en el que ellos se han desenvuelto y perfeccionado. Para no transgredir la norma o ley del libre albedrío, no quisiera extenderme más en la descripción de ese encantamiento o estado hipnótico que generó, tan generosamente cada detalle de El Hombre Que Nunca Estuvo Allí, en especial por la particularidad y brillantez de su actor protagonista, sencillamente deslumbrante.

Deslumbrante; eso era, es: deslumbrante. Aquí somos partícipes de "la muerte más deslumbrante" del cine: es ese gris convertido repentinamente en ese blanco intenso y de repente en la oscuridad más encandiladora. Y la muerte ataca de nuevo, como siempre, recordándonos su poder para liberar o salvar-nos. Ese gris es y será inolvidable; el gris de la existencia, el gris del transcurrir de la vida, el gris de la atmósfera, el gris que navega entre el blanco de la no existencia y el negro de la muerte que es vida, el gris fotográfico de la película, el gris del argumento Coeniano; Es el gris nostálgico de los Coen; gris nostálgico en infinidad de direcciones; en infinidad de ilusiones. Y Ethan y Joel lo entendieron, y no le dejaron perder su magia, no le dejaron caer en el patetismo-sensiblero en el que caen y caen muchos.

Es importante conservar y mantener la elocuencia y la distancia, sin olvidarse, a la vez, de ese altruismo tan natural y tan nuestro, esa es su sugerencia. Permitámonos ver... deslumbrar... nos...

enlaces relacionados

Filmografía de Ethan y Joel Coen (imdb.com)

 

   
 

 

 

 

 
  magazine online pulp movies. fotografía: pedro ramírez perea. diseño pulpmovies. 2004. medellínbarcelonamadrid