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Something in the air
Something in my mind (eyes)
Percibo las franjas de luz que se desplazan de pixel a pixel formando
una onda sobre la superficie del televisor, perdiendo la mirada en el
azul reflectivo de la pantalla; en un punto de nada, volátil; el
ojo condensa la luz que lo impacta desde la superficie ligera, la máquina
espera una señal - PLAY - para comenzar.
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Abro los ojos y es otro día, el de siempre, miro las vigas de madera,
una puerta cerrada, la luz que se filtra por la ventana… todo es
igual a cualquier imagen que me estalle en la cabeza...
¿Cómo llegué?
Entro a la casa y miro el reloj: 10:00 p.m. Las horas no tienen más
sentido que dejarlas pasar, qué puede importarme, sin embargo hay
un punto muerto donde el cuerpo se ha desplazado y la conciencia se ausenta,
ignoro adonde (quizás ignore todo de mí, adrede). Como cualquier
condicionamiento, mi obediente organismo me trajo a casa 4 horas después
del último momento que registra la memoria en su manía de
darle continuidad a los días, al tiempo que transcurre afuera en
el mundo.
¿Y si efectivamente vivo por fuera del tiempo?
Cada experiencia es inmedible porque es instantánea, reanudas
la marcha desde cero para darle un orden aparente a las cosas íntimas,
las de diario, las más cíclicas, porque es necesario que
sea así, porque suelo perderme en ellas.
Son pocas las certezas, abres los ojos y encuentras nuevamente el mundo,
la misma cama y el calor, un rostro, quizás un espectro. Vuelves
y despiertas, la misma cama y el calor ausente… esta vez la percepción
es incompleta, hay incomodidad porque, quizás, dejaste olvidado
en algún lugar ese órgano vital que echas en falta, sientes
que no despertaste, respiras mal y buscas incesantemente sin saber qué
perdiste.
Bien, ¿en qué estaba?
Única escena: sentada observo la pantalla del televisor, toco
las comisuras de la boca, salivo un poco, lavo mi cara y recuerdo haber
perdido algo en cualquier momento. Busco… quizás, las manos
se me pierden entre las cosas y me canso; cuando no hay dirección
en el deseo deambulas por un cuarto sin ubicar con precisión la
razón del desplazamiento, caminas a oscuras y llegas a casa, son
las 10:00 p.m...
¿De dónde vengo?
Es curioso, la piel se comporta como una superficie sensible igual a las
impresiones de luz que dejan su rastro en cualquier fotografía
hecha de actos vitales; mirarme en un espejo se ha convertido en acto
reflejo para convencerme de que todavía soy algo ubicado en algún
lugar que no logro desentrañar de mis percepciones como un sitio
común, o propio; lo más familiar que encuentro es saberme
existente, pero no tengo memoria que le dé sentido al tiempo que
me pasa mientras la cotidianidad se hace de gestos reflejos, instantáneos.
"El presente son trivialidades que garabateo en mis notas de
mierda."
Vivo, quizás, inmotivadamente, en este estrecho margen de tiempo
que da la contigüidad de los acontecimientos en su transcurso. Pero
más me desvivo por intentar darle algo de ilusoria permanencia
a las pulsiones que reclaman un miembro ausente y dirigen mi búsqueda,
una pequeña luz al abrir nuevamente los ojos y ver que el mundo
permanece por fuera de mi olvido, a pesar de mis desvanecimientos, eso
es una certeza.
La película todavía espera.
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