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  PINK FLAMINGOS  
Pink Flamingos.  
Dirección: John Waters  
Usa. 1972. 93 min.  
 
Por Jorge Serna. (Traducción-versión libre)  
 

Anarquía total en el supermercado
(Fragmentos perdidos en diversas entrevistas a John Waters.)

Lo que más me gusta es ir de compras. Todo es grandioso, ¿sabes? Tantas luces y tantos colores en las cajas de cereal, y los carritos del súper me divierten cantidades. Un día, por ejemplo, metí un gran pedazo de hígado crudo en el carrito de otro comprador con cara de hippie vegetariano. No te imaginas el escándalo que armó cuando llegó a pagar y encontró el bistec sangrando sobre sus coliflores. Es un juego fantástico. Lo llamo ir de shopping para otros. Es anarquía total. Por supuesto que puede ser peligroso. Que alguien, por ejemplo, te reconozca en la sección de detergentes y grite, como si fuera lo peor que pudiera haberse encontrado: “¡Miren, es John Waters!”, y un momento luego todos los compradores quieran matarte, no es tan divertido, por supuesto.

Recuerdo cuando en los 70’s comenzaron a exhibir esas películas para Betamax al lado de las cajas registradoras. Tú sabes: ibas de compras con toda tu bonita familia y hacías la fila para pagar y por casualidad elegías un par de títulos, por decir algo: La Cenicienta y Pink Flamingos. Tú sabes: sólo por los títulos. Ambas seductoramente rosa para verlas en la noche con toda tu bonita familia. Pero luego llegas, y enciendes tu brillante Betamax Sony y ves a Divine, a todo color, por supuesto, chupándoselo a su propio hijo ¿qué puedes hacer al respecto? Luego entonces no puedo quejarme si una horda de compradores quiere matarme en la sección de detergentes de un luminoso supermercado.
Pero, yo digo: yo tuve la desgracia de ver Forrest Gump, y me sentí tanto o más ofendido que ese buen padre de familia, pero ¿con quien puedo quejarme porque permitan exhibir semejantes porquerías?

Oh, tengo muchos proyectos. Me encanta caminar por las calles de Baltimore para cazar ideas, pequeñas cosas que voy escuchando. Alguna vez me crucé con una chica que me miró muy entusiasmada y me dijo: “Acabo de matar este gusano.” Y yo le dije: “¡Oh, tu primer asesinato!” Ella estaba realmente excitada. De algo así yo podría hacer una escena completa. También quisiera hacer una superproducción protagonizada por Divine y Frances, La Mula que Habla. Y quisiera reunir de nuevo a la Familia Manson. Tú sabes: a Charles y a los otros. Lo mismo a los freaks que todavía se creen Jesucristo como a los otros que ya están totalmente rehabilitados. ¿Te imaginas? Todos juntos en uno de esos lujosos salones de banquetes de Los Angeles. Sería un documental fascinante, objetivo, nada más que la pura realidad de lo que pasaría. Se llamaría La Gran Matanza. Sería una película altamente conceptual, tú sabes. También quisiera hacer la parte final de Viernes 13, la que cerraría la saga, donde todos los protagonistas de las partes anteriores, cada uno con su propia motosierra brillante y su propia máscara de hockey, resucitaran para vengarse de Jason. Sería estupendo. Las he visto todas, cada una de las 17 partes y las detesto a todas. Claro que siempre voy a los estrenos. Me gusta la idea de hacer la misma película una y otra vez y que siempre vaya el mismo público a verla una y otra vez. Realmente es una fórmula mágica. Especialmente cuando todos salimos de la sala maldiciéndola y diciendo: “cada vez son más patéticas”. Pero cuando sale la próxima Viernes 13, parte 18, o algo así: Jason regresa, ¡otra vez!, ahí estamos todos, otra vez, el día del estreno. No pueden ser tan malas cuando haces la misma película 17 veces y obtienes millones de dólares en taquilla. ¡Una y otra vez!

Debe ser el mismo atractivo que tienen mis películas. Nadie admite haberlas visto y si lo hace es como un chiste o un escándalo: “¡no creerás lo que acabo de ver! ¡Imagina lo que pensarían mis papás si la vieran!” Los padres de Divine, por ejemplo, nunca vieron Pink Flamingos. ¿Quisieras que tus padres te vieran vestido de dragqueen comiendo mierda de perro?
Divine era sólo un niño cuando lo conocí en Baltimore. Nada le gustaba y nunca salió de su casa hasta que cumplió 17. Supe que era perfecto para hacer ciertos personajes que tenía en mente. Obviamente no tenía plata para contratar estrellas de cine así que convertí en estrellas de cine a mis amigos. Claro que no fue fácil. La única publicidad que hacíamos eran unas performances muy simpáticas antes de las funciones. Alguien decía, por ejemplo: “y ahora tenemos el gusto de presentar a la mujer más bella del mundo”. Y entonces salía Divine empujando un carrito de supermercado, lanzando pescados podridos por todas partes y luego mataba a alguien disfrazado de policía y luego otro policía entraba e intentaba arrestarlo. Eso fue en los 60’s, por supuesto. Entonces Divine estrangulaba al nuevo policía y todos esos hippies y junkies lunáticos gritaban y aplaudían. Eso hacía que más gente fuera a mirar lo que estábamos haciendo.

Por eso yo me alegro que Pink Flamingos vuelva a editarse en video después de 30 años. Creo que cierta gente necesita otro tipo de nostalgia, que puedan suspirar mientras la ven, tú sabes: “ah, fue la primera vez que me golpearon en una cita por llevarla a ver esta película...”, o “ah, esa fue la primera película en la que vomité sobre alguien...” Y, por supuesto, el video me encanta. En cierto sentido puedes difundir el culto al mal gusto más fácilmente. Y es fabuloso. Recuerdo cuando tenía 16 años y tenía que viajar 50 millas hasta un auto-cinema para poder ver Festín Sangriento de H.G. Lewis. Nadie había hecho gore antes y todos se escondían en sus autos en las escenas más brutales, ¿recuerdas? Era una nueva clase de shock, el inicio de un nuevo espíritu, divertido y desenfrenado. Ahora los chicos están listos para cualquier cosa y siempre hay alguno de esos chicos raros de Bumfuck, Kansas que sale con una innovadora snuff movie que puede llegar a parecer real. El problema es que ese chico raro será aceptado demasiado rápido y pronto tendrá un contrato en Hollywood. Su próxima película valdrá 40 millones de dólares. Para mí tuvieron que pasar 30 años para poder volar en primera clase, ¿te imaginas?

Claro que si ves Pink Flamingos ahora, sabes que podría pasar por una película muy actual, muy Dogma.95, o algo así. O no, espera, ¿no puede haber muertos, verdad? Lástima. Por eso yo invento mi propio Dogma.2000. veamos: Primero: debe ser una película triple equis (NC-17) pero sin sexo ni violencia. Segundo: debe haber una banda sonora tan abominable que ninguna compañía discográfica quiera sacarla al mercado. Tercero: el fotógrafo debe ser ciego. Y cuarto: en lugar de conseguir estrellas famosas, debes contratar ancianos que no hayan trabajado en 20 años y debes pagarles 1 millón de dólares a cada uno.

Te cuento: yo quería hacer una secuela de Pink Flamingos. Lo que probablemente hubiera sido un error. Si la hiciera sería decepcionante. Ya no tengo la rabia que tenía cuando la hice. Y si a mis 56 años tuviera esa misma rabia sería una tontería. La rabia no se lleva bien con los años, ¿sabes?

Referencias:
- indiewire.com (John Waters, "Demented" Forever. By Anthony Kaufman).
- dantenet.com (From prince to pope. John Waters. By: Martha Clark
- flakmag.com (Divine Comedy: John Waters interviewed. By: Eric Wittmershaus.)
- inthelife.com (Interview with John Waters. By: Tim Nasson.)
- cuff.org (A conversation with John Waters. By: Jay Bliznick.)
- webring.yahoo.com (An interview with filmmaker John Waters. By: Tom Hosier.)
 
 
 

Los textos han sido realizados por el equipo de Pulp Movies.
Medellín - Barcelona - Madrid 2002 -2003