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Rosetta | |
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| Dirigida por Luc y Jean Pierre Dardenne | |
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| Bélgica. Francia. 1999. 95 min. |
| Por: Juan David Escobar. |
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| Rosetta, buenas noches |
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"Nada va bien, pero así es como va."
Ray Loriga.
- Tu nombre es Rosetta.
- Mi nombre es Rosetta
Es bueno recordarse uno mismo para no olvidarse. Recordar su nombre.
Recordar que está vivo, que mañana es otro día y
todo va estar bien. Esto me hace pensar en mis cumpleaños,
cuando estaba solo y tirado en la cama y comenzaba a cantar:
cumpleaños feliz, me deseo a mí, cumpleaños
cumpleaños cumpleaños feliz... ¿Cómo
será un cumpleaños de Rosetta? ¿Sabrá
cuántos años tiene? ¿Sabrá que día
nació? Yo creo que no. Y es mejor así. No saber nada de
esas pendejadas. Rosetta nunca supo que a los quince años se
convertiría en mujer. Ella siempre ha sido una mujer. Sabe que
se llama Rosetta y punto. Lo demás sobra. Lo demás es
literatura. Porque ella es Rosetta, ella que corre para todos lados y
nunca para. Ella que me da angustia. Rosetta me da física
angustia. Y seguro, seguro que cada vez que recuerde o escuche el
nombre Rosetta me
va a dar angustia y tendré dificultad para respirar y no
sabré si correr o quedarme quieto, si alegrarme o deprimirme, si
enojarme o compadecerme. Rosetta es ella, nadie más en el mundo
que ella. Porque Rosetta no es un personaje de los hermanos Dardenne.
Es una persona de carne y hueso que en este momento debe estar
corriendo en algún lugar de Bruselas, Flandes o quien sabe, en
cualquier lugar de Bélgica. Sí, tu nombre es
Rosetta. Te llamas Rosetta.
- Has conseguido un amigo.
- He conseguido un amigo
Conozco personas que salen a la casa en busca de amigos. A eso de las
cuatro de la tarde caminan por todo el centro de la ciudad como cuando
uno busca algo de valor en el piso. Pero ellos lo buscan en los ojos.
Yo varias veces intenté encontrar amigos en la calle, pero lo
que pasa es que soy muy distraído y sobre todo muy
tímido. Entonces tuve que desistir. Tener un amigo es bueno. Sin
duda, tener un amigo es muy bueno. Uno corre el riesgo de estar sentado
por ahí, en cualquier parte y encontrarse ese amigo que de
pronto, quien sabe, pueda acompañarlo varios minutos en el pozo
donde uno se encuentra, y hablar de cine, por ejemplo, o del
último libro que descubrió en tal biblioteca, y con eso,
con tan sólo unos minutos de una voz amiga o de un rostro
conocido se puede llegar a salvar el día. Para mí un
amigo es quien se sepa mi nombre y tal vez mi número de
teléfono, quien me aguante por una o dos horas al lado de
él y con quien se pueda establecer una conversación
más extensa del hola, qué más y qué has
hecho. A lo último Rosetta necesita menos que esto. Necesita
alguien que se sepa su nombre solamente. El resto para ella es
incomodidad. O no, para ella, tener un amigo, es una incomodidad. O
tener a Rosetta como amiga es una incomodidad y un peligro. Pero yo me
equivoco al decir que tener a Rosetta, a ella no la tiene nadie. Ella
se basta sola. No necesita amigos. Ella es Rosetta y punto.
- Ya tienes un trabajo.
- Ya tengo un trabajo.
Trabajar es bien. Bueno, no tan bien. No es tan bacano. Uno trabaja por
necesidad, porque le toca. Sinceramente a mí no me ha tocado,
pero me va a tocar. Estoy pensando en salir así como sale
Rosetta y le dice al jefe de cualquier lugar: ¿tiene trabajo
para mí? Necesito trabajo. Pero creo que no soy capaz. Yo soy
muy inepto para eso. Para hablarle a la gente, para comunicarme con la
gente. Saldré mejor y pediré limosna. Corrijo, pedir no
es la palabra. Estiraré la mano para que la gente me dé
plata. No, saldré a la calle a buscar empleo. Buscaré un
trabajo normal. Me acostumbraré al horario. Me levantaré
temprano. Viviré en el campo. Trabajaré hasta las seis
pm. llegaré a casa y me comeré un huevo cocido. Y ya.
Supongo que eso lo hace feliz a uno. Porque la única sonrisa que
le vi a Rosetta fue cuando atendía un cliente en la caseta de
waffles. Debe ser porque uno ya no piensa en esas cosas que piensa
cuando no hace nada, cuando la única ocupación que tiene
es pensar. Y si Rosetta es feliz trabajando debe ser porque es bueno. Y
yo a Rosetta le creo. Quiero trabajar. Hago lo que sea por un trabajo.
- Tienes una vida normal.
- Tengo una vida normal.
La vida duele. ¿Cierto? A mí me duele. Es como un
vacío todo rico abajo del estómago. Que se coloca
ahí a veces días enteros. Es como una aguja, como un
chuzón de una aguja que le recuerda a uno que está vivo.
Tal vez a Rosetta le duele la vida. O tal vez la menstruación. O
una enfermedad. No. Prefiero creer que es la vida. Que es vivir lo que
le duele. Porque la vida es dura. Mejor, en pregunta: ¿por
qué la vida es dura? Por qué uno se tiene que recordar
con palabras cómo se llama: porque la gente ya lo olvidó
o porque nunca lo supo. Por qué uno tiene que ser grande cuando
apenas es un niño: porque tuvo que estar en una esquina bebiendo
o en una habitación leyendo Nietzche, cundo debía estar
jugando. Por qué uno nunca tuvo amigos: porque uno no
sabía bailar o porque se mantenía solo todo el tiempo.
Por qué nunca trabajó: porque ya a los veinte años
uno se siente agotado y derrotado, porque ahora no es capaz de dar ni
tres pasos... ay, Caicedo
Ahora que tengo una vida normal. Que tengo amigos. Que no me siento tan
inútil como antes. Que es fácil recordar mi nombre. Ahora
sé que cuando me dé ese vacío rico abajito en el
estómago intentaré quitármelo. Quién sabe,
puede funcionar, dándome calor para un secador para cabello. Y
todo estará bien.
- Buenas noches.
- Buenas noches,
bebé.
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Filmografía de Jean Pierre Dardenne (imdb.com)
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| Filmografía de Luc Dardenne (imdb.com) |
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