El asunto aquí consiste en no tirar para atrás.
Patrasiar como dicen unos colegas. Aquí es en todas partes o sea
en Bélgica. Lo más importante es tener una rutina.
Cambiarse los zapatos e irse para el monte. Ponerse unas botas para
pisar pantano. Las ciudades son tan dulces, sweet heart, en las
noches las limpian y el agua corre por alcantarillas. Pareo
acá es a otro precio. Por eso las botas. Llegar al
remolque. Odiarlos a todos. Todos los días.
Hay que seguir las reglas y debe haber humillación y amor y
soledad y desafecto y odio y no te quiero ver. Y quien te da una
oportunidad te clava un cuchillo. Lo importante es pagar la renta
y tener calefacción y algo de agua. También se
puede pescar y no tener amigos. Son un peligro. Se pueden
enamorar de ti y los puedes matar.
En esto del cine, porque hablamos de cine, lo fundamental es elegir lo
que se debe olvidar. <delete>, <backspace>. Hasta que
solo quede lo indispensable. El olvido, las botas, el pantano, la
absurda simetría de la cotidianidad, los días como un
espejo del pasado que no pasa. La venerable huida como un
imposible salvo el venerable gas natural. Sin corte.
Cámbiate los zapatos.
No te amo amor mío y soy fea.
Como todo
Perdón.
Afuera el paisaje es bonito.
|